Virutas de chocolate
Me juré darme
un baño en el mar la primera tarde que pudiera, por si acaso ya no puedo hacerlo
más durante el verano. Hay muchas cosas que resolver todavía, y vendrán más. Llevaba
años durmiendo razonablemente bien, a menudo como un bebé, pero el insomnio ha
regresado como el rencor de una vieja afrenta, advirtiéndome que siempre estará
al acecho. Pasa cuando el mundo se vuelve del revés y la única rutina es hacer
casi todo el tiempo lo que no te apetece porque no queda otra. La mañana de
ayer fue muy larga, complicada. El calor no ayuda. Estaba agotado después de
otra noche de mal dormir, pero cargué la sombrilla, la toalla, una botella de
agua. Cosas prácticas. Y conduje durante más de una hora hasta una de mis
playas favoritas. Me bañé, me tumbé bajo la sombrilla y me volví a bañar. Varias
veces. Me quedé dormido un rato. Volví a bañarme y recogí los bártulos. No serían
más de dos horas. Luego otra hora y pico de vuelta. El sol escondiéndose a mi
espalda. Tarareando boleros en el coche.
Un rato de
playa cuanto te apetece tanto también es un pastel de virutas de chocolate que es
todo virutas de chocolate.
Pues eso.
Julio de 2025

Comentarios