Otra vuelta al sol

Otra vuelta al sol. Esta no ha sido fácil. Cómo podría serlo cuando los árboles bajo cuya sombra creciste empiezan a combarse y descubres cuánto quema el sol. Mowgli ha sido el primero en marcharse. Lo raro, o no tanto, es sentirte bien pese a todo. Quizá sea porque hacer lo que toca cuando toca no es mala forma de encajar en este circo absurdo que llamamos vida. No me quejo de la mía, vaya por delante: cuido de los míos, como mejor sé y como mejor puedo; escribo y leo cada día, siento el cariño de unas cuantas personas muy queridas y también el respeto de mucha gente a la que no conozco pero que, en una curiosa asimetría resultante de juntar letras, sí me conoce o al menos conoce lo que dejo entrever, casi siempre mucho menos de lo que parece. Practico yoga, salgo con la bici, paseo, hago alguna escapada. Me complace que el motor siga rugiendo, poderoso, aunque algunas piezas necesiten ser ajustadas y engrasadas de cuando en cuando. Nada grave: los buenos coches duran para siempre si el motor funciona y los cuidas un poco. Duermo como un bebé, esa es una de las conquistas más rotundas e insólitas de los últimos años; como bien, bebo vino con mis amigos, veo películas y algunas mujeres todavía sonríen y hasta humillan los ojos con coquetería pudorosa cuando las miro.

Me conformo con poco, parece. 

Pero no.

En realidad es mucho.


Julio de 2026 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hola y adiós

El que apaga la luz

Nadar hasta que pueda