Las braguitas de Heidi

Oye, Cristóbal: hoy te voy a confesar una cosa, hombre. Me da vergüenza y todo, pero bueno, en la radio tenemos que decir la verdad: soy un pervertido. Sí, Cristóbal, te lo digo de verdad: un pervertido, pero no ahora, sino desde hace muchos años, desde que era muy pequeño. Si hago memoria, tal vez el problema empezó antes incluso de hacer la Primera Comunión. Pero no me acabo de dar cuenta hasta ahora, fíjate, treinta años después, y ha sido la corrección política de los turcos lo que me ha abierto los ojos. Porque estoy seguro de que sabes que en Turquía han censurado las braguitas de Heidi, para que los escolares no las vean. Ya sabes, Cristóbal, Heidi, la niña de la carita redonda y el pelo corto, con dos mofletes como dos manzanas coloradas que corría por las montañas de Suiza con Pedro, el abuelito y la cabra. Y menos mal, Cristóbal, porque la censura de los turcos me ha quitado un peso de encima. La mar de aliviado que me siento porque los niños turcos se van a librar del trauma que los críos de mi generación tuvimos que soportar al ver cada semana en la tele las bragas impúdicas de Heidi. Es más, en cuanto termine de leer esta separata, querido amigo, me voy a ir corriendo a confiscar los vídeos de Heidi que tiene mi sobrina, para que no se traumatice con las braguitas, la pobre. Pero ni con eso me voy a quedar tranquilo, oye. Si te digo la verdad, hasta que en los libros para los escolares de Turquía además de taparle las bragas a Heidi no le pongan un velo no me voy a quedar tranquilo.

© Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2007

Emitido en Punto Radio el 30 de noviembre de 2007

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