Polémica por el Premio Jerusalén para Antonio Muñoz Molina




         Una de las cosas más incómodas de tener un oficio expuesto a las miradas de todos es que antes o después alguien, con buena o mala voluntad, te dice lo que debes hacer o te señala el camino de lo correcto, como si tu propio criterio no fuera suficiente para afrontar tu trabajo y tu vida. A poco que te descuides estarás sometido a la tiranía de la firma de manifiestos o a las solicitudes de apoyo a personas de las que nunca has oído hablar en tu vida, o padeciendo alguna clase de estrés porque alguien se ha enfadado después de que no hayas respondido a un mensaje privado o a un comentario en una red social. Más tarde o más temprano uno aprende, aunque siempre quiso pensar lo contrario, que la admiración y el odio están mucho más cerca de lo que pensaba y quien antes te consideraba su escritor favorito ahora te desprecia o te insulta a cara descubierta o anónimamente.
         Es un poco triste, sí, pero aún más triste resulta que suceda también con los que se dedican a lo mismo que tú. Quizá por eso siempre desconfío de los escritores que se meten a críticos y en cuanto tienen ocasión aprovechan para ponerle pegas a la obra de otro escritor. Puesto que yo no me atrevería a decirle públicamente a un colega cómo debe hacer su trabajo (y tampoco en privado a no ser que sea muy amigo y me lo pregunte), supongo que quienes lo hacen es porque consideran que sus propias obras son perfectas, o casi, y desde luego están muy por encima de aquellas a las que encuentran tantos fallos.
         Pero lo peor, sin duda, es cuando tus colegas quieren señalarte el camino de la rectitud, lo que deberías hacer si tu moral fuera intachable, como la de ellos. Viene esto a cuento porque a Antonio Muñoz Molina le han dado un premio en Israel. No me hace falta saber el motivo de este galardón que le han concedido en la Feria Internacional del Libro de Jerusalén. Ni siquiera sé si es por una novela o por el conjunto de su obra, porque una sola página de cualquier libro de Muñoz Molina me resulta mucho más apreciable que las novelas de bastantes escritores. Pero parece que “un grupo de reconocidos intelectuales” (a saber: Stéphane Hessel (escritor y ensayista, autor del libro Indignaos), el músico Roger Waters, los cineastas Ken Loach y Paul Laverty, el poeta Luis García Montero, el dramaturgo y ensayista John Berger, la escritora Alice Walker y el poeta surafricano Breyten Breytenbach) ha firmado una carta para animar al escritor a renunciar al premio. Antonio Muñoz Molina ha respondido que no tiene por qué rechazarlo, y lo explica muy bien en su blog.
         Con el tema del conflicto entre palestinos e israelíes no parece haber una tercera vía. Tan polarizado está que parece que sea un asunto español, con las dosis de odio acostumbradas. Desde que se publicó El violinista de Mauthausen, sin quererlo más de una vez me he encontrado explicando en alguna entrevista o encuentro con lectores que equiparar el Holocausto con este triste conflicto, donde ambas partes tienen razón y no podrán sino entenderse en algún momento, además de una falta de respeto es el resultado de una tremenda ignorancia. Pero resulta más cómodo para algunos moverse en términos absolutos y a ser posible antagónicos: buenos y malos, israelíes y palestinos, moros y cristianos o béticos y sevillistas. El ejemplo del fútbol no es gratuito: estoy aburrido de explicar que soy de uno de estos dos equipos pero también celebro los éxitos del otro. Debe resultar muy raro porque casi siempre me responden con suficiencia que la razón es que a mí no me gusta el fúbol. Los términos absolutos, sin lugar para los matices... Qué le vamos a hacer.
         Pues eso. Que Muñoz Molina va a ir a recoger su premio. Y hace bien. Las explicaciones son innecesarias. O deberían ser innecesarias. Como de costumbre, él lo ha expresado mucho mejor que yo, así que prefiero copiar sus palabras: “...puede que sea vano dar explicaciones cuando está bastante claro que muchas personas favorables a uno no las necesitan, y otras, hostiles, no van a considerarlas”


         © Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2013


Comentarios

  1. Me parece bien que Muñoz Molina haga lo que estime oportuno, tampoco me rasgo las vestiduras porque le pidan apoyo para una causa que él no hace suya de esa forma. Forma parte de el juego de la libertad.
    Pero no estoy de acuerdo, la verdad, con esa visión de la crítica. A mí se me ocurre alguna forma de crítica para la mayoría de los libros que leo, lo que no significa para nada que piense que escribiría uno mejor que esos que critico. Ufff, para nada es así.
    entiendo más bien, por lo que te he leído por aquí, que te refieres a la malababa, y a la envidia sin más argumentos. Eso si rezuman muchos comentarios a menudo, y no debemos confundir ni eso con la crítica, ni la crítica con eso.

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  2. Gracias, José Luis.

    Francisco Miguel: mi postura se refiere a la crítica, en el sentido malo de la palabra, que hacen los escritores de las obras de otros escritores. Entiendo que mucha gente pueda no estar de acuerdo conmigo, pero es lo que pienso. Yo tengo por norma no expresar públicamente nunca una opinión negativa sobre la obra de un colega. He hablado de libros muchos años en la radio y no lo he hecho. Pero, como digo, es mi manera de entender estas cosas, y desde luego hay mucha gente que no piensa como yo.

    Abrazos

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  3. Hola guapo, hoy es el cumple de alguien que, aunque lo celebre con otro estará pensando en tí....Porque un tío como tú es imposible de olvidar...XD

    Un besazo.

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  4. Es un tema complejo, lleno de grises, por el cual nunca habría que crucificar a nadie, y perdón por esta palabra judeocristiana. Aunque ha dejado pasar una oportunidad para significarse sobre el conflicto, diciendo que "Muchas gracias, pero no". Sobre todo si lo entregaba el Ayuntamiento, que promueve las ocupaciones ilegales. Si lo de la FEria del Libro, pues quizá la cuestión es distinto.

    Me ha gustado tu artículo pero, ¿era necesaria la foto de tus libros al final del mismo? ¿Y esa cuña publicitaria después de las fotos de AMM?

    Pregunta quizá impertinente, pero ahí queda.

    Saludos

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  5. Anónimo (o Anónima): muchas gracias, pero ese asunto no me concierne.

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  6. Hola, Eduardo: mucha gente piensa como tú, y estoy seguro de que tienen sus razones. Yo ya he dejado clara mi postura en el post, así que no creo que sea necesario repetirse.
    Respecto a la foto con mis libros, si miras un poco en las otras entradas, verás que siempre las pongo. Mi bitácora es la puerta de entrada para la gente que busca información sobre mí. La referencia a El violinista de Mauthausen, en este caso, creo que es necesaria. Lamento que lo entiendas como una cuña publicitaria. No es mi intención. Entendería ese amable tirón de orejas que me das si lo hubiera escrito en el blog de otro, o en su muro de Facebook. No es el caso, desde luego. Este blog es mi espacio personal, el más personal de todos quizá. Pero, fíjate, a poco que uno se descuide acaba dando explicaciones innecesarias...
    En cualquier caso, gracias por opinar. Cualquier discrepancia escrita con respeto y educación es bienvenida.
    Un saludo,

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  7. Andrés, solo me refería a la foto al final del post, que queda un poco rara. La referencia 'El violinista...' me parece perfecta.. Sin más, era un detalle cojonerillo, no me hagas mucho caso. Buenas noches

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  8. Ah, no te preocupes, Eduardo. Por escrito todo parece mucho más serio.
    Gracias por opinar.
    Un abrazo,

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