El payaso Trump
Negar que Donald
Trump es un hombre de éxito, esa suerte de self made man tan
admirado en Estados Unidos, sería tan estúpido como admirar los
exquisitos modales que gastan él, sus escoltas y algunos de sus seguidores
más fieles cuando un periodista de origen mexicano le formula una pregunta
incómoda (en España no estamos acostumbrados, pero a menudo la obligación
de un periodista es hacer preguntas incómodas). Quizá el problema
de Trump sea haber tenido éxito levantando rascacielos en Manhattan.
Por alguna extraña razón, a veces un empresario millonario y esforzado
de pronto piensa tener la solución de los males del mundo, problemas
complejos que de pronto parece imposible que nadie se haya dado cuenta
de lo fácil que resultaría arreglarlos si se aplicasen sus fórmulas. Y mucha gente
se deja arrastrar por esa corriente que tiene mucho de megalomaníaca.
Pero los votantes de Donald Trump no tienen por qué avergonzarse: antes
pasó en Italia, con Berlusconi, y quién sabe que habría ocurrido
en España si el castizo Jesús Gil de las cadenas de oro y el jacuzzi
hubiera extendido su reinado más allá de los límites de Marbella.
© Andrés Pérez Domínguez,
agosto de 2015

Comentarios
En ningún momento he hablado de Madrid y no me gustaría ser malinterpretado...
Gracias por opinar.