Los dioses cansados (entrevista)

Queridos: ésta es la entrevista que mis editores han preparado para el dossier de prensa que acompañará a Los dioses cansados. En ella podéis encontrar algunas claves de la novela, del autor... La próxima semana estará en las librerías. Si os apetece saber más de Los dioses cansados, aquí os la dejo:

Los dioses cansados

 Entrevista a Andrés Pérez Domínguez


P. ¿Es una novela negra Los dioses cansados? Se lo digo porque, al leer varias reseñas de libros suyos, observo que en muchas ocasiones los lectores y los críticos no se ponen de acuerdo sobre cómo catalogar su obra: novelas de espías, históricas, de aventuras, thrillers, negras...

R. En mi opinión, esa aparente confusión es un valor. Desde que publiqué La clave Pinner, hace doce años, siempre llega un momento en que se produce un debate muy interesante con los editores sobre en qué colección encajar el libro que me van a publicar: narrativa, misterio, histórica, aventuras, thriller... Pero es un dilema que no me afecta: cuando me siento a escribir una novela nunca me planteo si va a ser negra, blanca o de cualquier color... Simplemente, escribo sobre lo que me apetece y trato de dar lo mejor de mí mismo para contar una buena historia capaz de emocionar al lector. La clasificación por géneros corresponde más al mercado literario que a la Literatura y, en mi opinión, muchas veces supone un encasillamiento poco deseable. Siempre digo que sólo hay tres clases de libros: buenos, malos y regulares...

P. Alianza la ha publicado en su colección de Narrativa...

R. Si le soy sincero, me siento orgulloso de que la hayan incluido en esa colección. En Los dioses cansados hay una investigación policial que se desarrolla a lo largo de la trama, pero no es más que una excusa para hacer avanzar la historia. Si nos ciñéramos sólo a eso apenas nos quedaríamos en la superficie. Dicho esto, añadiré que me agrada que mis libros tengan varias lecturas, esto es: algunos disfrutarán más de la trama policíaca y otros de los personajes, la historia de amor, la cuestión moral que plantea, la atmósfera...

P. Pero si se observa su trayectoria como narrador, en mayor o menor medida hay unas características comunes en todos sus libros que también están presentes en éste.

R. No me cabe duda. Digamos que forman parte de mi “universo literario”. Cada escritor tiene el suyo, que no son más que los temas que le interesan o las obsesiones que lo acompañan. En mi caso, supongo que las características comunes que el lector puede encontrar en mis libros se deben a que dedico mucho tiempo a diseñar una trama sólida, con una estructura no siempre lineal; a crear unos personajes potentes, con múltiples aristas y contradicciones con los que el lector pueda identificarse y, sobre todo, entender sus motivaciones. Éstas, y otras muchas cosas que harían una lista demasiado larga, son los ingredientes que, como lector, quiero en una novela. Y, por supuesto, es lo que intento conseguir como narrador.

P. Vayamos por partes entonces. Hablemos de algunos de esos elementos que menciona. ¿Diría que Los dioses cansados cuenta con una trama sólida?

R. Tal vez sean los lectores quienes deban responder a eso, pero una de las razones por las que nunca tengo prisa para ponerme a escribir es que le doy muchas vueltas a la trama para que sea un armazón sin fisuras, donde las piezas encajen y que al mismo tiempo deje espacio al lector para sacar sus propias conclusiones. Por supuesto eso sucede, o eso he querido que suceda, en Los dioses cansados. Pero insisto: mejor que sean los lectores quienes decidan si lo he conseguido.

P. Sigamos con otro de los puntos que señalaba. Los personajes. Hábleme de Nicolás Gallardo, el protagonista.

R. El inspector Gallardo es quien sostiene la mayor parte de la trama. Acaba de volver al grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Andalucía Occidental, en Sevilla, después de pasar cuatro años en Madrid y tres en Berlín, y cuando le encargan que investigue la muerte de un político jubilado, lo que parece algo tan sencillo como un suicidio empieza a complicarse porque va encontrando ramificaciones inquietantes que tienen que ver con chantajes, abusos, la crisis inmobiliaria y secretos terribles del pasado que algunas personas prefieren mantener enterrados. Y no hay que olvidar que él también cuenta con un  par de episodios poco edificantes en su vida que le gustaría dejar atrás pero no puede.

P. ¿Podría decirse que Los dioses cansados es una novela coral?

R. Así es. En la novela hay varios personajes secundarios, incluso alguno episódico, que tienen un papel importante en la historia. Si un personaje aparece en la trama es porque su presencia, en mi opinión, resulta imprescindible. Me gusta que haya otros puntos de vista además de la mirada del protagonista. Eso enriquece y le proporciona un mayor relieve a la novela.

P. La crisis económica de los últimos años está muy bien representada en Benito Ferreira, uno de los grandes secundarios de Los dioses cansados.

R. Es uno de mis personajes favoritos. Puede ocurrir que a los secundarios, quizá para compensar su papel menos protagónico, les dé una capa doble de autenticidad. Benito Ferreira no es más que un buen hombre al que no le queda más remedio que portarse mal para salir adelante. El reto era crear a un canalla capaz de conquistar el corazón de los lectores. Respecto a la crisis, no he podido ni he querido evitar que se cuelen en la trama elementos, no sé si de la actualidad que nos rodea, pero sí del huracán que ha puesto la economía y la vida de mucha gente patas arriba estos últimos años.

P. Antes mencionó la atmósfera: no es lo más habitual ambientar la trama de una novela como la suya en Sevilla...

R. No sé si es habitual o no, pero me parece un valor. Verá, cuando se publicó La clave Pinner, en septiembre de 2004, un prestigioso crítico habló muy elogiosamente de ella en un suplemento cultural y destacaba, como un acierto, que en lugar de haber ambientado aquella historia en Madrid o Barcelona, que habría sido lo normal, la trama sucediera en Sevilla.

P. ¿No tiene que ver que sea usted sevillano?

R. Sí, pero sólo en parte. Me explico: otras novelas mías suceden en Madrid, Berlín o Nueva York. Quiero decir que por ser sevillano no he de limitarme a ambientar mis libros en Andalucía, pero tampoco voy a desperdiciar el marco o las posibilidades que me brinda una ciudad como Sevilla para desarrollar una historia que igualmente podría suceder en Madrid o en Barcelona. En Barcelona, por cierto, también se desarrollan un par de capítulos de Los dioses cansados.

P. Una Sevilla además alejada de los tópicos. Desde el propio protagonista de la novela.

R. Los tópicos están ahí por algo, no lo niego, pero Sevilla es mucho más que eso. Nicolás Gallardo, el protagonista, no se siente muy cómodo con muchas de las tradiciones ancestrales de la ciudad. Pero también ama profundamente el lugar donde ha nacido. A partir de cierta edad, la gente está llena de contradicciones...

P. Sé que suele viajar a los lugares donde suceden las tramas de sus novelas para documentarse. Al ser sevillano y al desarrollarse buena parte de la trama en Sevilla, supongo que el proceso de documentación esta vez habrá sido mucho más sencillo...

R. No crea. No olvide que el personaje principal es un inspector del grupo de Homicidios, y la mayoría de la gente tiene una idea estereotipada de los policías y de su trabajo, que procede en buena medida de las películas o de las novelas. Yo quería alejarme de eso, y por ello he pasado muchas horas hablando con policías, asaeteándolos con preguntas, visitando la Jefatura Superior de Andalucía Occidental y observando cómo se desenvuelven en el día a día. Tengo que decir que los policías me atendieron con extrema amabilidad y me brindaron con gran generosidad sus experiencias y conocimientos. Es más: me animaron a que escribiera sobre ellos con total libertad y sólo me pidieron que fuera justo. Por tanto, aunque una novela es sobre todo inventar, además de ponerme a jugar a “imaginemos que...”, me sentía en la obligación de ser muy respetuoso con los detalles. En la novela apenas se aprecia la punta del iceberg, pero lo importante es todo lo que está debajo, lo que no se ve. Quiero decir que a pesar de ser una novela ambientada en la época actual o en una ciudad que conozco bien, el proceso de documentación no ha sido menos exhaustivo. Todo lo contrario.

P. ¿Algo más que añadir?


R. Sólo puedo decir que he disfrutado mucho escribiendo Los dioses cansados, sin prisas, y que ahora espero que sean los lectores quienes puedan perderse en sus páginas y olvidarse de todo lo que les rodea cuando lo hagan. 

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