Genius: Picasso
Este fin de
semana en que las vacaciones de verano agonizan termino de ver la serie de National
Geographic sobre Pablo Picasso.
En los últimos años he recopilado bastante información sobre el pintor malagueño porque parte de su
obra y de su vida iban a tener cierta importancia en la trama de una novela. Y aunque
finalmente la historia que terminé hace poco tomó otra dirección y lo descarté,
es posible que recupere parte de ese material, el picassiano, para la siguiente novela. Todo se andará.
Viene esto a
cuento por el interés con que me he sentado delante de la tele estos días para
ver la serie que Antonio Banderas ha
protagonizado sobre Picasso. No soy
de los que se dan atracones de series:
de ninguna he visto jamás más de un par de episodios seguidos. Casi todo en la
vida me gusta poco a poco. Al final todo llega, y los diez episodios de Genius:
Picasso merecen mucho la pena. La ambientación es impecable, me ha
hecho reflexionar sobre muchas cosas, a veces más de lo que me habría gustado, en
algunos momentos me ha emocionado y Banderas
está inmenso. Tengo la sana costumbre de no leer críticas antes de ver una película o leer un libro. Como mucho, me
dejo guiar por las recomendaciones de amigos en cuyo criterio confío. Pero, al
acabar, me puede la curiosidad. En esta ocasión me alegra doblemente no haber leído
nada sobre la serie antes de empezar a verla. Extrañamente, la mayoría de las
críticas que acabo de leer sobre Genius:
Picasso son negativas. Un prueba, otra más, de que resulta mucho más
saludable descubrir algo con los ojos limpios, la mirada todavía sin
contaminar, como en la propia vida, acertar o equivocarte sin que la opinión de
los demás te condicione.
© Andrés Pérez
Domínguez, septiembre de 2018

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