Top Gun: Maverick
Me impresiona Tom Cruise. No digo como actor, aunque supongo que es bastante mejor de lo que sostienen quienes se burlan de él. Me impresiona. Lo digo sin ironía. No por la capacidad mitológica de convertir en oro todo lo que toca, o casi. Me admira su búsqueda del más difícil todavía, ir siempre un paso más allá y embarcarse en proyectos arriesgados. La primera de Jack Reacher me parece una gamberrada divertidísima. Minority report es, en mi opinión, además de muy entretenida, una obra maestra. Aun a riesgo de ser crucificado o quizá porque a estas alturas ya me da igual ser crucificado y lo mismo hasta me da cierto morbo, añadiré que la película de Spielberg me gusta mucho más que Blade Runner, que salvo escenas puntuales siempre me ha aburrido. La secuela he intentado verla dos veces y las dos me he quedado dormido a la media hora. Y soy insomne. Con las historias de las que beben me pasa tres cuartos de lo mismo: prefiero muchos cuentos de Philip K. Dick antes que ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
A lo que iba. Si a estas alturas no habéis dejado de leer o renegado de este juntaletras para siempre, os diré que el otro día fui a ver Top Gun: Maverick. Sorprende, y alegra, que el patio de butacas donde proyectan una película estrenada hace dos meses esté completo. Y era lunes. Me entero de que la secuela de Top Gun es la película más taquillera de Tom Cruise a pesar de que se barajó la ida de estrenarla directamente en alguna plataforma televisiva por culpa de la puñetera pandemia. Cuando se apagan las luces el propio actor da las gracias a los espectadores en una breve introducción. Bonito gesto. Top Gun: Maverick no es Minority report, claro que no. Ni puñetera falta que le hace. Puede que te hayas olvidado de ella al cabo de unos días, o de unas horas. Pero es muy emocionante. Y entretenida.
Repito: lunes, dos meses desde su estreno; espectadores con canas deseando ver la evolución de Maverick
y jóvenes que salían de la proyección diciendo que estaban deseando ver la primera.
© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2022
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