Entre bastidores

 

En agosto de 2015 confesé en esta bitácora que me encontraba del lado de quienes creían que Donald Trump jamás llegaría a ser presidente de Estados Unidos, pero al mismo tiempo manifesté mi inquietud porque pudiera conseguirlo. Casi diez años después el nuevo presidente norteamericano me sigue pareciendo el mismo impresentable, pero, visto lo visto, que vuelva a sentarse en el despacho oval ya no me parece tan grave. Quizá sea por la inevitable certeza de que me queda menos tiempo que disfrutar de este mundo (diez años son diez años). También me da que este tipo cogerá el toro por los cuernos y la guerra de Ucrania ya tiene fecha de caducidad. Más de un debate encendido sobre este asunto he mantenido con varios amigos en los últimos meses. Suerte tengo de conservarlos. Veremos si el tiempo me da la razón o me la quita. 

Pero no es eso de lo que quiero hablar. Ni de la intención de cambiar el nombre al Golfo de México, recuperar el Canal de Panamá o anexionarse Groenlandia. Quiere la casualidad que estos días me haya zampado una serie documental sobre los magnates tecnológicos: Elon Musk, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Larry Page, Serguéi Brin y unos cuantos más que se reparten miles de millones de usuarios y de dólares. Asusta pensar si, como afirman, es verdad que nadie antes tuvo tanto poder como ellos. En el documental se puede ver al Barack Obama aspirante a la presidencia sentado con varios de ellos, sonriendo, haciéndoles la pelota. Diecisiete años después, casi todos han asistido a la investidura de Trump. Los presidentes van y vienen, pero los magnates de la tecnología siguen ahí. Y vendrán otros como ellos. Para que lo que escribo tenga mayor alcance he de usar las redes sociales. El futuro de la carrera espacial está inevitablemente trenzado con los sueños de Elon Musk y Jeff Bezos. No sé si eso es malo o bueno. Pero es lo que hay. Esta gente que manda en la sombra, entre bastidores. La forma de mandar, vaya, que más me inquieta.

 

 

© Andrés Pérez Domínguez, enero  de 2025 

 

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