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400 palabras

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Lo llevo claro, parece. Clarinete. Por raro que parezca con tanta gente pontificando en Instagram, escribir es algo más complicado que colgar una tontería resultona en las redes sociales, una frase o dos debajo de una foto para que los seguidores le den al corazoncito. También se puede hacer, faltaría más —y se hace, y lo hago— y algunas veces hasta tiene su gracia, pero ya digo, escribir es otra cosa. Al menos para un servidor. A mí me gusta dar vueltas, acercarme en círculos, rodear lo que quiero contar, aproximarme un poco, retirarme después, amagar sin golpear, volver por otro lado y, cuando ya parece que me he olvidado de a dónde quería llegar, intentar clavar el aguijón, como un escorpión astuto, en el corazón del lector. A veces lo consigo, a veces no. Algún día, quién sabe, el escorpión acabará picándose a sí mismo, qué le vamos a hacer. Miradlo por el lado bueno: así os libraréis de mí. Suelo evitar los caminos rectos cuando escribo. Prefiero los rodeos y estos necesitan espac...

La que te espera, Leonor

Lo confieso, Cristóbal, y la verdad es que no tendría que darme ninguna vergüenza hacerlo, pero es la verdad: de vez en cuando me quedo mirando embobado esos programas de cotilleo de la tele, que ahora se llaman del corazón, o quieren llamarlos también de información general, me parece. Los eufemismos sirven también para tapar verdades innombrables, pero bueno, no es ésa la cuestión de la quiero hablar hoy. Decía que algunas veces uno no puede sustraerse a la información del corazón, aunque no quiera, y por más que me gustaría no saber quiénes son Antonio David y Rociíto, Belén Esteban y su maromo de turno o los eximios hermanos Matamoros, por desgracia creo que hasta los reconocería por la calle si me los cruzase. Pero bueno, Cristóbal, que ya no me desvío más: hoy voy a hablar de Leonor. Porque, sí, he visto las imágenes de su bautizo, y que nadie me arrugue el ceño si la llamo Leonor a secas, sin el doña delante o los santos detrás. El caso es que la veía ahí, tan pequeñita, tan tra...

El pronunciamiento

Te lo vuelvo a decir, Cristóbal, y tal vez a estas alturas te va a sonar a cachondeo, pero te doy mi palabra que quiero hablar un día de la Ley Antitabaco . Pero es que no me dejan, fíjate: la se-mana pasada se me cruzaron los cables al enterarme de las protestas de unos y otros por la conme moración de la toma de Granada, y el viernes pasado, hay que ver qué casualidad, el mismo día que yo estaba aquí contándoles a los oyentes lo que pensaba, un general nos transmitía a todos el malestar que el Estatuto de Cataluña estaba causando entre los militares. Y mira, Cristóbal, te diré, aunque te suene a cachondeo, que hay cosas que uno debe tragárselas aunque le pongan un micrófono delante el mismísimo Día de los Inocentes. Sobre todo si se lleva uniforme y se es, según tengo entendido el segundo o el tercero en el escalafón por debajo del ministro de Defensa. Y ya ha empezado la dema gogia , como has visto, a tirarse piedras: los que dicen que el general tiene razón y los que aseguran qu...

Xenofobia y gilipolleces varias

  Pues sí, Cristóbal, te doy mi palabra de que yo no tenía intención de comenzar esta nueva sección, La separata, hasta el próximo viernes, viernes 13, por cierto; y que la razón de que esté ahora aquí contigo, contándote lo que me sacude por dentro no es porque mi ánimo sea proclive a la superstición, todo lo contrario: me encantan los viernes y 13, y los martes y 13, y me gusta pasar por debajo de las escaleras de las obras, y hasta los gatos negros me alegran el día. Incluso vestiría de amarillo en días señalados si ese color, el amarillo, se encontrase entre mis favoritos, que por suerte o por desgracia no lo está. Qué le vamos a hacer. El caso es que iba a empezar a castigar a los oyen-tes de Protagonistas con mis opiniones a partir de la semana que viene: iba a hablar de la Ley Antita baco que yo, que no soy fumador, no acabo de entender, ni de compartir. Pero bueno, tiempo tendre mos de hablar de eso y de mucho más. La razón de que esté ahora aquí sentado diciendo lo que pien...

Espías de la derrota (José María Pozuelo Yvancos, ABC, 23 de octubre de 2004)

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Acostumbrados como estamos a que la novela de espías transcurra en los países del frío, de donde han surgido la buenas, como las que escribieron Graham Greene o Le Carré, nos asalta con esta nueva novela una sorpresa, muy grata: por fin el género ha escogido una atmósfera española, y no las que serían esperables, Barcelona o Madrid, sino Sevilla, que esta novela recorre con formidable paso de quien la conoce bien, por Triana, el puente de San Telmo, barrio de Santa Cruz, Alameda, calle Sierpes, etcétera. Y sin costumbrismo fácil, sino una Sevilla muy bien allegada como escenario plenamente verosímil para la trama. Estamos en plena Segunda Guerra Mundial, y los aliados urden una estratagema para engañar a los alemanes acerca del lugar y momento en el que se producirá el desembarco de Normandía. El accidente de un avión y la muerte de quien puede llevar información tan preciosa para la suerte final de la contienda hace recaer las miradas en Miguel Carmona, militante comunista que se enc...

La Razón, septiembre de 2004

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«La clave Pinner» recupera el género de espías en España La operación inglesa «Mincemeat», un cadáver encontrado en la costa de Huelva en la primavera de 1943 para despistar a los alemanes, es el punto de partida utilizado por el escritor Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) para montar la novela de espionaje «La clave Pinner» (Roca Editorial). El cadáver lanzado en la operación «Mincemeat», uno de los mayores engaños de la II Guerra Mundial, tenía la falsa identidad de un piloto de la RAF y llevaba una carta dando a entender que la prevista invasión aliada tendría lugar en el Mediterráneo más oriental, de lo que las autoridades españolas informaron a las alemanas. En «La clave Pinner», el MI6 británico sospecha que Miguel Carmona, un antiguo combatiente republicano con el que el autor homenajea a su abuelo –miliciano durante la Guerra Civil–, tiene algo que ver con este suceso y envía a Gordon Pinner, hijo de inglés y española, a localizarlo en Sevilla, sin saber que este personaje...

El Correo de Andalucía, septiembre de 2004

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Espías entre el Canal de la Mancha y el Guadalquivir Andrés Pérez Domínguez mete a España en la Segunda Guerra Mundial para contar una historia de agentes, de amor y de amistad Inmaculada Rivera. Sevilla A Andrés Pérez Domínguez puede que le hubiera gustado protagonizar una de esas historias de espías que tanto admira. Cuando lee, confiesa que le encanta sumergirse en ese mundo de intrigas y sospechas miles, donde una palabra, un gesto o un símbolo te arrastran a una trama, cuando menos inquietante. A Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) lo han conquistado autores como Le Carré o Follet con sus plumas privilegiadas y sus novelas repletas de recursos. Pero este sevillano ha echado siempre en falta el interés en España por las tramas de espías. "Tenemos muchos prejuicios", lamenta. Prejuicios que intenta erradicar con la que se ha convertido en su primera novela larga, La clave Pinner. Ganador de más de cincuenta premios por sus cuentos, en su estreno como literato de altos ...

ABC de Madrid, septiembre de 2004

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ALFONSO MONTESERÍN/13-9-2004 10:28:34 Cuando Europa vibraba por la convulsión de una segunda guerra, cuando se gestaban mitos como el de Olga Chejova - actriz fetiche de Hitler y supuesta espía de Stalin-, cuando España bullía convertida en un nido caliente de espías... en el paréntesis histórico en el que ocurrían estos hechos se ubica y se inspira «La clave Pinner» (Roca Editorial). Juego de espionajes velados y triángulos amorosos obtusos, la esencia de esta novela presenta reminiscencias a novelas clásicas al uso de «El espía que surgió del frío» (Le Carré) o «La isla de las tormentas» (Follett), ambas pertenecientes a un género con el que Pérez Domínguez se inicia en el terreno de la novela larga.Premiado con 50 galardones literarios, entre los que se encuentra el prestigioso «Premio Internacional de Cuentos Max Aub», a este escritor sevillano casi se le puede considerar pionero de este tipo de literatura en España, ya que «no abundan escritores que hayan tratado este género, y e...