La gripe

Querido Cristóbal:
Oportuno día éste para hacer el programa desde un hospital. Te lo digo porque, como sabes, como sabes y tal vez como se puede colegir de mi voz y ya lo saben los oyentes por el espacio de libros que hicimos ayer, últimamente ando griposo. Cerca de un mes llevo resfriado, desde antes de Navidades, y entre tanto ajetreo que me sacude últimamente y que además soy de los brutos que apenas se cuidan cuando empiezan a estornudar y a toser, aquí me tienes, encerrado y atiborrándome de pastillas, a ver si soy capaz de salir adelante. Pero bueno, lo mío se cura en unos días, y aunque algo tan común como la gripe parece demasiado poco comparado con la mayoría de las enfermedades, nunca está más que nos pongamos enfermos para darnos cuenta de lo importante que es tener salud. Y es que la salud, querido amigo, es algo tan importante y tan obvio que no nos damos cuenta hasta que nos falta, hasta que la enfermedad nos agarra. Y hay que cuidarse, Cristóbal, y no sólo cuando uno está enfermo, sino también cuando está sano. La salud es como un coche que hay que tener a punto para emprender un viaje, un motor que ha de estar listo para que no se nos averíe, para que funcione y bien. Es tan importante la salud, querido amigo, que sólo nos acordamos cuando no la tenemos, más o menos lo mismo que sucede con el amor, que sólo lo echamos en falta cuando nos resulta esquivo. Y eso es, querido Cristóbal, una equivocación.

  Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2008

Emitido en Punto Radio, el 8 de febrero de 2008

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