El factor Einstein en Cambio 16

Cambio 16, 7 de abril de 2008

OJO AVIZOR
Juan Carlos Arias

El Factor Einstein
La narrativa española sobre espionaje no anda sobrada de títulos, ni de autores que la cultiven. Lo dicho contrasta con la abundancia de personajes, historias, operaciones y agentes que —desde la noche de los tiempos— tienen a la piel de toro como escenario de sus andanzas. Para remediar, en parte, esas carencias aparecen un libro, El Factor Einstein (Martínez Roca), y un escritor, Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) con parafernalia de best seller. Al empeño no le faltan ingredientes, tras sumergirse el lector en sus páginas. El novelista ya demostró oficio con La Clave Pinner (Roca) en 2004 tras ser multilaureado en galardones de toda España. Su último premio, el Luis Berenguer de novela, lo obtuvo hace pocos meses por Síndrome de Mowgly, que publicará Algaida. Ahí, un ex boxeador reciclado en matón alterna amoríos y otras pasiones. La Clave Pinner se basó sobre una ingeniosa operación del MI5 británico, ‘Mincemeat’ (Carne picada), para engañar al Abwher nazi en las costas de Huelva. Pivotó sobre el cadáver de un mendigo vestido de almirante que portaba maletín y planes falsos en plena Segunda Guerra Mundial, lo que cambió sus derroteros. En El Factor Einstein su autor traslada la acción al Nueva York de la preguerra mundial, situando su acción en 1939. En la ‘Gran Manzana’, Berlín y Cracovia, se documenta el escritor sobre el exilio de intelectuales y científicos en suelo norteamericano. La obra, que describe mucho y con pausas, se construye bajo el esquema clásico de la novelaenigma (planteamiento, nudo y desenlace). Desliza el icono de Albert Einstein y su famosa teoría, anterior a la cuántica, hoy más aceptada entre científicos. Los personajes de la novela alternan realidad y ficción. El reparto incluye un español, Alfonso Altamira, al húngaro Leo Szilard y la espía nazi Frida Von Kleinsberg, disfrazada de científico. Todos son presentados al lector con guante blanco y barroquismo. La frialdad del Manhattan tras la belle époque se vive en estas páginas. El papel de Einstein y dichos personajes insinúan moraleja y el pragmatismo globalizador del ‘pensamiento único’ con décadas de anticipo. Szilard sospecha que el führer planea una bomba atómica para llevar ventaja en un previsible conflicto mundial. Se moviliza hasta llegar a Einstein, que detalla en una misiva al presidente Roosevelt los peligros que se conjuran aquellos días para el mundo si Hitler consuma sus planes. La realidad se novela. La recurrente figura del científico, Einstein, más citado en Internet, la aborda Pérez Domínguez desnudando el alma del mundo. Del físico judío sabíamos que fue perseguido por el FBI de Edgar Hoover al dictado de su paranoia anticomunista. También conocíamos que su sabiduría sigue vigente, especialmente la que abona su pacifismo. Ahora, nos felicitamos porque inspiró una obra recomendable.

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