Policías y ladrones

Querido Cristóbal:
Te lo decía hace un par de semanas: la realidad supera la ficción, y como al destino le ha dado por hacernos estas piruetas tan extrañas, la frase, eso de que la realidad supera la ficción, vuelve a estar de plena actualidad. Me refiero a los policías mafiosos de Coslada. Ya sé que aquí hablamos para Sevilla y provincia, pero la realidad, querido amigo, igual que la Literatura, tiene que ser universal, y da lo mismo que los policías sean corruptos en Coslada, en Marbella o en Sevilla. Lo que importa es que no se trata de una película, sino de las portadas de los periódicos. Y vergüenza ajena me da, qué quieres que te diga, cuando me entero de dos docenas de hombres que llevan placa y pistola han sido detenidos por pasarse por el forro todo lo que se les ha puesto por delante. Vergüenza, rabia, Cristóbal, pero también escalofríos, porque la cosa es tan grave que no sé si nos damos cuenta. Y el mundo querido amigo, se me antoja como si lo hubieran puesto del revés, fíjate: los policías y los políticos en la cárcel, y los ciudadanos mirando estupefactos, preguntándonos quién nos ha vendido la moto de la igualdad y la justicia y toda esa milonga que parece, por desgracia, pasada de moda. No sé, Cristóbal, pero a veces hasta las películas de Ciencia Ficción me parecen más verosímiles que lo que veo en los telediarios. Visto lo visto, incluso el mismo Al Capone me está empezando a caer simpático. El único consuelo que me queda, querido amigo, es que ya no veo a los niños jugar en la calle, como cuando yo era un crío, Cristóbal, cuando yo era un crío y era tan fácil saber en qué bando estabas si jugábamos a policías y ladrones.

© Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2008

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