El final de una agenda
Empieza septiembre y termino
una agenda. Tengo varias, de distintos tamaños, repartidas por tres o cuatro
sitios, y en todas voy dejando constancia de los asuntos que me interesan. Esta
que termina hoy es de las pequeñas, y la he llevado a todas partes. La
primera anotación es de marzo de 2011. Me gusta repasar mis viejas agendas de
vez en cuando, sobre todo cuando llego al final. Las páginas gastadas, mi letra
ilegible casi siempre por haber escrito de pie o con mucha prisa. Frases que me
han llamado la atención en una película y las he garrapateado sin moverme del
sofá. Notas de cuando estaba terminando El silencio de tu nombre. Títulos
de libros que nunca compraré. Títulos de libros que he comprado y sé que no
leeré. Títulos de libros que he comprado y ya he leído o sé que algún día
leeré. Gastos para compartir cuando viajaba en pareja a lugares muy lejanos,
con sumas, restas y divisiones. Notas rápidas en museos, en cafés o en
hoteles de unas cuantas ciudades. Munich. Budapest. Praga. Madrid. Barcelona.
Apuntes para libros que nunca escribiré. Palabras que me han llamado la
atención y he copiado en la agenda en lugar de subrayarlas en los libros o
además de subrayarlas en los libros. Teléfonos de personas cuyos nombres no
recuerdo. Notas para presentar la última novela de un escritor muy querido.
Temas para entradas en el blog. Palabras de ánimo que tengo que recordarme para
no caer en el desánimo que siempre está ahí agazapado cuando estoy construyendo
una novela. Dibujos. Cosas que no puedo contar públicamente y otras que ni
siquiera puedo contar en privado. Una especie de bolsillo
reparado burdamente con celofán para guardar un puñado de tarjetas de lugares
donde me han tratado bien. Apuntes para una charla con lectores. Direcciones.
Notas para reportajes que me encargaron. Reflexiones mientras esperaba que
llegase algún lector en una feria del libro. Medidas para una estantería. Cosas
de las que me alegro y otras de las que me arrepiento. Curiosidades leídas en
revistas. Reflexiones y dudas. Proyectos y fracasos. Ilusiones y decepciones. Mi vida en los últimos
dos años, vaya. Tan aburrida y tan intensa. Tan feliz y tan triste. Tan igual
que siempre y tan diferente.
© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2013

Comentarios
Por lo que cuentas que ni en privado algunas líneas no se pueden leer... en un descuido alquien se apoderará de ella para saber tus secretosssss ajaja
¡¡¡ interesante agenda !!!
un beso desde Argentina
Muy bueno eso de los teléfonos sin recordar a quiénes pertenecen :-D
Un abrazo!