Gente que sabe




Me invita un amigo a comer a su casa porque le pregunté hace tiempo por unas cuestiones que me interesaban saber para una novela que ando escribiendo. Cuando la novela en la que trabajas sucede en otra época lo normal es recurrir a libros y a esas hemerotecas virtuales que tan útiles nos resultan a quienes nos gusta comprobar datos y crear una atmósfera creíble que amueble el mundo donde se van a desenvolver tus personajes. Para la historia de la que llevo más de cien páginas escritas, más que datos técnicos me interesa saber si ciertas cosas que ya he puesto en la trama o tengo previstas que sucedan resultan verosímiles. Escribir una novela es casi siempre inventar, pero yo necesito refugiarme al menos en ciertos detalles reales desde los que pueda trabajar con libertad. Mi amigo ha invitado también a otro amigo porque piensa, con buen criterio, que otra visión puede enriquecer la novela. Para que me ayuden tengo que hacer algo bastante inusual en mí: contarles a grandes rasgos la historia en la que trabajo, si es posible que mi protagonista haga esto o lo otro, cómo puede ser la relación con sus compañeros y sus jefes, cómo es su vida o si ante determinadas circunstancias puede sentir lo que yo imagino. No quiero saber mucho más, les explico. En realidad, basta que el escritor sepa un poco más que los lectores, pero no demasiado. Ellos asienten, y están de acuerdo en que probablemente ni a los médicos ni a los policías  ni a los abogados les gusten mucho las series de médicos, policías y abogados, pero que si los guionistas las escribieran para los médicos, policías o abogados tal vez no gustarían a mucha gente. Cuando la ficción se desarrolla en el ámbito de la profesión de uno lo normal es estar en desacuerdo muchas veces con lo que se nos presenta, pero lo mejor es encontrar a gente con la generosidad suficiente para perder unas cuantas horas contigo y responder a preguntas que imaginas que les parecerán ridículas, y su disposición y amabilidad para atender cuantas dudas me surjan durante la escritura de esta novela.
Y serán muchas, sin duda.



© Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2013

Comentarios

  1. Indudablemente, cualquier mundo profesional es totalmente distinto visto desde fuera a como se desarrolla y percibe desde dentro. Pienso, que dentro del mismo grupo profesional la percepción es distinta, ya que varía en función de la visión , motivación, emoción, función e ilusión( podría seguir) que cada uno desarrolleen su mundo laboral.
    De todos modos, como dices , y pienso que con muy buen criterio, para desarrollar una historia y hacerlo del modo más correcto y creíble, es necesario conocer el mundo que se va a describir.
    Y es que, es tan bonito , cuando leemos una historia, metemos en el mundo de sus protagonistas... Por un corto espacio de tiempo nos convertimos en médicos, abogados. policías o asesinos y nos imaginamos como actuaríamos nosotros si estuvieramos en la piel de ellos.

    Gracias por hacernor participes de esos tus momentos , que expresados con la humildad que te caracteriza y unidos a tu genialidad como escritor, demuestran la gran persona que eres.


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    1. Muchas gracias por tu comentario, Esther. Un abrazo,

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    2. Al final, Andrés, nosotros fuimos tus invitados. Un abrazo

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