Horizon

Toda la vida leyendo, viendo cine y escribiendo sirve de algo: los amigos te preguntan o te cuentan lo que les ha entusiasmado o defraudado, para compartir su opinión contigo o por si coincide con la tuya. Sin embargo, a mí no me gusta leer críticas de libros ni de películas ni que me cuenten nada. Prefiero conducirme por mi intuición y sentarme a leer o ver una película sin ideas preconcebidas. Los prejuicios me molestan: en los libros y en las películas. También en la vida. Prefiero (en las películas, en los libros y en la vida) equivocarme con mis decisiones antes que acertar con las de los demás. De Horizon, la película de Kevin Costner, me mosqueaba el rumor negativo, la unanimidad, o casi, de los comentarios. Suele pasar: si se empieza a hablar muy bien de una obra (literaria o cinematográfica) sucede un curioso mimetismo y casi todo el mundo, para no ir contracorriente, opina lo mismo.  Cuando las primeras críticas son negativas, pues tres cuartos de lo mismo. “Kevin Costner sepulta el western y su carrera”, leí el otro día en un titular. Aunque soy capaz de no leer críticas aún no puedo apartar la vista de los titulares.

La mayoría se queja de que Horizon es demasiado larga. Que un libro tenga mil páginas o que una película dure tres horas jamás me ha parecido un inconveniente. Si me gusta, claro. Cuantas más páginas y cuanto más tiempo hipnotizado frente a la pantalla, mejor. O, como dijo una vez Jesús Quintero entrevistando no recuerdo a quién: si el orgasmo durase un cuarto de hora le iban a dar por culo a la gloria. En la filosofía mundana suelen habitar las grandes verdades. 

Anoche vi Horizon: es larga, demasiado larga; a ratos lenta, excesiva. Nada que no alivien una buena provisión de palomitas y un refresco XXL. Sólo se la recomendaría a los muy cafeteros, esto es: a los amantes de las películas del Oeste. Yo soy de esa cuerda: muchos lo sabéis. Tiene todo lo que uno pide a un western: épica, romance, valor, tipos duros, crueldad. Impagable la conversación de Kevin Costner con la prostituta que quiere engatusarlo, el diálogo inquietante con el tipo que está sonsacándolo y sabes que aquello no va a terminar sino a tiros; la forma en que Sienna Miller mira a Sam Worthington (¿dónde hay mujeres así?), la ternura de ese sargento que interpreta Michael Rooker, los paisajes mareantes…

En los últimos años no he visto muchas del Oeste que merezcan la pena: Comanchería (aunque sea un western moderno), Slow westOld HenryInfierno en la frontera, la impresionante serie 1883. El género languidece. Sólo por eso hay que agradecer a un tipo sin nada que demostrar que arriesgue su carrera y su patrimonio para regalarnos una película de tres horas. Me gusta mucho Kevin Costner delante de la cámara, pero todavía me gusta más cuando se pone detrás: Bailando con lobos, la denostada y magnífica Mensajero del futuro, la injustamente olvidada Open Range. Se merece algo más que ver tu espalda alejándose, siempre me acuerdo de esa frase que le suelta Robert Duvall a Kevin Costner cuando van a ir a partirse la cara con los malos mientras Annete Benning, una solterona preciosa (insisto: ¿dónde hay mujeres así?) los ve marcharse. Impagable filosofía mundana, ya lo dije antes. 

Qué queréis que os diga: la gente que se arriesga tiene todo mi respeto: se líe a tiros con los malos o haga películas excesivas. Estoy convencido de que la principal razón por la que Kevin Costner se ha embarcado en esta aventura es el amor al cine, a las películas que lo hicieron feliz, que nos hicieron felices a todos. Horizon termina y sin que te des cuenta ha empezado el tráiler de la segunda parte. Tan emocionante que te gustaría verla enseguida, sin moverte de la butaca, otras tres horas. Sin pausa para mear siquiera.

 

 

© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2024 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Bien por esa opinión sobre esa película tan controvertida.
Solo me falta verla.
tatyana cumsille ha dicho que…
No tenía idea de este film, pero solo por tu comentario lo veré, lo voy a buscar

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