Las buenas costumbres

Mira que no quería hablar de esto. La semana pasada obvié el tema deliberadamente, Como quien no quiere la cosa, cerraba los puños para que no me volaran los dedos sobre el teclado de mi ordenador, apretaba los labios delante del micrófono para no hacer ningún comentario. Hasta incluso pensé no aparecer por la radio el miércoles por si no podía resistirme a sacar a colación la noticia, pero llegué a la conclusión de que lo mejor era que no fuese noticia, que ni siquiera merecía una frase, pensaba que tal vez fuese hora de irnos acostumbrando a estas cosas, que tal vez fuese hora de que empezásemos a aceptarlas. También, la decisión de la Guardia Civil fue tan rápida que nos sorprendió a todos, fue tan rápida y tan moderna que no dejaba lugar a la polémica ni a la demagogia barata, así que me dije, asunto zanjado, Andrés, no des la murga hoy a los oyentes con lo del Guardia Civil homosexual que ha solicitado vivir con su novio en la casa cuartel, porque la historia ya se ha resuelto favorablemente para el interesado.Pero, cuando ya lo tenía olvidado, escucho en la radio que don José Gea Escolano, el obispo de Mondoñedo, ha salido al ruedo y ha manifestado que lo de que un agente de la Benemérita se vaya a vivir con su pareja masculina al cuartel atenta contra las buenas costumbres, atenta, dice el señor obispo, contra la tradición de la Guardia Civil. Hombre, para ser sinceros, un poco raro sí que es, pero sólo porque no estamos acostumbrados y alguien tenía que romper el hielo. A lo mejor el obispo de Mondoñedo piensa que los guardias civiles homosexuales te van a dar el alto cuando conduces con el cinturón de seguridad desabrochado, se van a bajar de la moto y van venir a multarnos, esgrimiendo la libreta, con un suave contoneo de caderas, un ostensible pestañeo y una rosa roja entre la oreja y el casco para decirnos buenas tardes, mi vida, pero te voy a tener que multar.No me parece probable que esta imagen se pueda dar nunca, pero bueno, tampoco habría imaginado jamás que el ecónomo de Valladolid manejase cientos de millones de pesetas en valores bursátiles. Y menos mal que nos enteramos gracias al escándalo Gescartera, que si no de qué. Vamos a ser coherentes, que ya es hora. Es más que saludable que una institución tan antigua y tan respetada como la Guardia Civil se adapte a los nuevos tiempos, porque adaptarse a los nuevos tiempos es una forma de salir adelante, adaptarse a los nuevos tiempos es una forma de sobrevivir, adaptarse a los nuevos tiempos es una forma estupenda de integrarse en una sociedad que a veces mira a la Guardia Civil, todavía, con cierto recelo.La gente que se decide a salir del armario tiene todos mis respetos: que cada uno haga con su vida lo que mejor le parezca. A mí me gustan mucho las mujeres y nunca nadie me ha mirado mal por ello, conque si un hombre asume que le gustan los hombres —igual que si una mujer asume que le gustan las mujeres—, y además lo dice en público, me parece un acto envidiable de valentía, sobre todo si quien lo hace es famoso, si quien lo hace ostenta un cargo público, o si, como en este caso, se trata de un guardia civil que ha decidido abrir de par en par las puertas del armario. Porque hay que ser muy hombre, muy hombre y muy valiente, para confesar públicamente que se es maricón.

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