El nirvana
Hace
poco decía Tom Hanks en una entrevista que para él no había nada como meterse
en la cama con su esposa a las diez menos diez, colocar la almohada entre las
piernas, hablar de cómo les había ido el día, hacer un crucigrama, ponerse el
protector bucal, apagar la luz y, a las diez y veinte, el nirvana. Parece claro
que estar contento ―la palabra felicidad siempre me ha parecido demasiado
grande, y acaso ser feliz no sea más que esta r contento muchas veces― para el
actor tiene más que ver con las cosas pequeñas que con subir las escaleras para
recoger una estatuilla en la ceremonia de los Oscar. Habrá quien diga en la
reflexión había algo de impostura, pero yo me lo creo. He dicho muchas veces
que una de las cosas que más disfruto en la vida es un rincón tranquilo donde
poder leer y escribir. Esta tarde, después de una comida sabrosa en familia y
un par de copas de vino, me siento en mi estudio, en silencio, estiro las
piernas, las acomodo sobre el viejo escabel, me pongo las gafas, cojo el lápiz de
subrayar y abro un libro mientras la tarde muere al otro lado de la ventana.
Unas cuantas páginas después empiezan a caer los párpados. Sin darme cuenta he
cerrado la novela, un dedo entre las páginas como improvisado punto de lectura.
Los personajes y la trama seguirán estando ahí luego. Sólo son unos minutos.
Cuando abro a los ojos sigue siendo de día. El invierno no tardará en llegar.
Eso me gusta mucho. Respiro hondo, como si me desperezara. Sigo leyendo.
Efectivamente, el nirvana.
© Andrés Pérez Domínguez, noviembre de 2013


Comentarios
Por cierto, acabo de descubrir tu blog y me tienes enganchada :-)
Saludos
Por cierto, acabo de descubrir tu blog y me tienes enganchada :-)
Saludos
Tengo una curiosidad, eso de subrayar...es ¿ a cualquier tipo de libro?.
Yo suelo subrayar cierto tipo de libros, pero no me imagino haciéndolo en una novela. De ahí la curiosidad.
Gracias por contestar , ya que, era una gran pavada :)
Un saludo