El ministerio de la gilipollez

Oye, Cristóbal, vamos a ver cómo te lo digo. Yo quería dejar correr el asunto de que tenemos una ministra cuya imaginación parece inversamente proporcional a su cultura -no hace falta que te explique por dónde se inclina la balanza-, y como estas semanas han sucedido algunas cosas que me han tocado más la fibra sensible -o cínica, si lo prefieres- se me pasó el arroz con ese asunto de los miembros y las miembras. Pero es que ahora me he enterado de que Bibiana Aído, la pizpireta ministra de Igualdad, ha anunciado un proyecto de creación de bibliotecas sólo para mujeres. En fin, querido amigo, como me he quedado bloqueado después de enterarme no he podido leer la noticia completa, y aquí me tienes, sin saber si el proyecto en cuestión significa que se van a construir unas bibliotecas donde sólo puedan entrar mujeres o si de una biblioteca donde sólo puedan encontrarse libros escritos por mujeres. Aunque, como me voy haciendo mayor, cada vez me extraño de menos cosas, y pueden ser ambas modalidades, esto es: una biblioteca donde sólo se puedan encontrar libros escritos por mujeres y en la que sólo puedan entrar mujeres. Por cierto, tampoco tengo claro si puede haber libros escritos por mujeres pero que también puedan ser leídos por hombres rudos y torpes aparte de por hembras inteligentes y sensibles. No, no te rías, querido amigo, que cosas peores se le han ocurrido a esta ministra, que por cierto es andaluza, como tú, como yo, como muchos de quienes nos están escuchando ahora mismo, y tal vez conozca ese chascarrillo lúcido y malintencionado -que a veces significa lo mismo-, ese que cuenta que a principios del siglo XX habían nombrado ministro a un señorito andaluz y mientras toda su familia lo celebraba su abuela se sentó en un rincón, muy triste. ¿Pero qué le pasa a usted, señora?, le preguntaron ¿Acaso no está contenta de que a su nieto lo hayan nombrado ministro? Y la pobre mujer sacudió la cabeza, secándose las lágrimas: es que hasta ahora sólo nosotros sabíamos que tenía muy pocas luces, y si lo nombran ministro, pobrecito, se va a dar cuenta todo el mundo.

© Andrés Pérez Domínguez, junio de 2008

Comentarios

  1. Una pena, con la que está cayendo, que el gobierno de ZP esté permanentemente en el Candelabro por las polladas (y pollados) de la Ministra Aido. Y Aida. Pintan bastos.

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  2. Y bastas, Jesús, y bastas. Así están las cosas. Y espérate, que con la euforia de la Eurocopa lo mismo se le ocurre a nuestra ministra que Nuria Bermúdez comparta delantera de la selección junto a Dani Güiza. En fin.

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  3. Qué bueno tu artículo querido Andrés. A eso se le llama transmitir el sentir popular.
    Es de chirigota todo esto. Lo cierto es que la igualdad empieza por no construir ghettos, y lo de las bibliotecas suena a ghetto , a apartados típicos de los ingleses. A mí que me gustan tanto las cosas mixtas -y tuve que ir a un colegio sólo de chicas- que todo esto me pone de muy mala baba, por no decirlo de una manera más popular y casi más relajante, porque cuando lo dices te quedas agustito, agustito. Y no quiero referirme a lo de miembras, que me da ardor de estómago y no tengo Almax a mano.
    Antonia J Corrales

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  4. Mejor aún es tu comentario puesto que eres una mujer, Antonia. A mí todas estas cosas no me parecen más que una solemne gilipollez, con todas las letras. Por querer parecer más modernos y más progres y más tolerantes lo único que vamos a conseguir es ser más imbéciles.
    Un beso.

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