Querido Roosevelt

Esto decía Pedro Domene el otro día sobre El factor Einstein:

Cuadernos del Sur, Diario de Córdoba, 12 de junio de 2008

QUERIDO ROOSEVELT

La obra de Andrés Pérez Dominguez (Sevilla, 1969) se distingue por ofrecer historias de una austeridad sorprendente y se alejan de todo tipo de efectismos porque, entre otras muchas de sus características, tanto en su temática como en su estructura, carece de ese tipo de elementos superfluos que pudieran relegar estos textos a un tipo de escritura de consumo: el denostado best-seller. Lo apuntábamos en una anterior entrega, La clave Pinner (2004), novela de intriga, misterio o espionaje en la que Pérez Domínguez, alumno aventajado de Greene o Le Carré, ensayaba un tipo de relato poco habitual en la narrativa contemporánea. Sus logros hasta el momento van por ese camino: acción, aventura, una trama dinámica, intriga, además de crear personajes dotados de ese profundo sentido de humanidad con que se pueden medir las pasiones de las mujeres y de los hombres protagonistas de sus novelas.
El caso de su nueva entrega, El factor Einstein (2008), supone un paso adelante en la trayectoria del sevillano porque lo que cuenta en esta voluminosa novela es cómo conseguir, mezclando historia y ficción, un relato creíble, partiendo de un hecho real: la carta que Albert Einstein dirigiera al presidente Roosevelt a propósito de la fórmula para la fabricación de un potente artefacto, clave para adelantarse a la creación de la bomba atómica. Hasta aquí la veracidad de un hecho, como queda constatado en la auténtica carta que cierra el libro y supone, por otra parte, el final de la trama de ese factor que mueve a los personajes en la obra. Y, espías alemanes, traidores al Reich, físicos de prestigio o la sombra del Führer, planean sobre un relato de ficción, que demuestra las excelentes dotes narrativas de su autor. Dos partes, bien diferenciadas, dividen al mismo tiempo la atmósfera creada por Pérez Domínguez: el retrato de la alemana Frida von Kleinsberg, en un Berlín cinematográfico, amenazante, misterioso que incluye el frustrado encuentro de la joven espía de la Abwehr con el contacto del Consulado Español, y la figura del físico Alfonso Altamira, que malvive en una soledad absoluta en el Brooklyn, de Nueva York, a donde se ha exiliado. Este será el gancho que utilizará Frida, tras una anterior colaboración con el español en la Universidad Central de Madrid, para conseguir su propósito: la amistad de Altamira con Einstein, retirado en la prestigiosa Princeton.
Los escenarios elegidos: el Berlín nazi y el Nueva York de exiliados, la época, 1939, la sombra de una gran guerra que Hitler planeaba desarrollar en Europa o la angustia vivida por los científicos e intelectuales, muestran la perfecta trama de este libro porque Pérez Domínguez dosifica la acción e intensifica, página a página, su relato con las pasiones con que sus personajes encaran su destino: Einstein, Fermi, Szilard y, sobre todo, Frida y Alfonso en una vertiginosa relación que envuelve toda la trama novelesca.
Pedro M. Domene

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