Los cerdos, el fango y el humor inglés

Pues sí, Cristóbal. Hay que ver lo graciosos que son estos ingleses. Desde que se quedaron sin Benny Hill están que no duermen porque no encuentran un sustituto para sus inolvidables gags guarrindongos con los que me reía tanto cuando era un crío, y mira tú por dónde, querido amigo, que no han tenido que montar un concurso tipo Operación Triunfo a la inglesa para encontrar al gracioso que vuelva a poner el sentido del humor inglés donde se merece. Qué va. Es mucho más sencillo. La lumbrera -puede ser hombre o mujer, me apresuro a aclarar antes de que me salten al cuello las oyentes femeninamente correctas- que se encarga de redactar los titulares del Financial Times tiene todas las papeletas para sustituir a ese inglés gordito y gracioso al que Jesús Gil arrancó sus últimos coletazos de talento en la tele cuando era alcalde de Marbella. Resulta que los cerdos estamos cayendo de nuevo a tierra. Los cerdos del titular, para que nos entendamos todos, somos Portugal, Italia, Grecia, y la “s” de España en inglés. PIGS, o sea, cerdos en la lengua de Shakespeare. Para explayarse del todo y que los lectores no tengan dudas, echo en falta que no se haya rematado el artículo diciendo: “Y que revuelquen en el fango, que es de donde no deberían haber salido nunca”. Según el Financial Times son los italianos los únicos que tienen alguna posibilidad de no ahogarse en el estiércol de la crisis, pero a los portugueses, a los griegos y a los españoles que nos vayan dando, porque nos lo merecemos por mentecatos. A lo mejor lleva razón y todo el Financial Times y lo peor que hemos hecho los españoles ha sido decir que sí al puñetero euro, que la verdad, aparte de para viajar al extranjero sin tener que estar todo el rato cambiando pesetas y haciendo incómodos cálculos mentales y para que los bares y los restaurantes se estén forrando no le veo mucha utilidad. Pero bueno, yo soy muy torpe y en mi vida he leído el Financial Times, y los domingos lo primero que tiro a un contenedor cuando vengo de comprar el periódico son las páginas de color salmón, así que sólo puedo entender, querido amigo, qué le voy a hacer, el sentido del humor, único, exclusivo, exquisito, ejemplarizante, fíjate, de los periodistas británicos.

© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2008

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