Presentación de El síndrome de Mowgli en Madrid (II)

Ayer estuvimos presentando El síndrome de Mowgli a la prensa en Madrid, en la librería/cafetería El bandido doblemente armado. Me acompañó mi querido José María Merino, del que hace muchos años vengo sospechando que tiene algo divino, como la Santísima Trinidad pero en plan terrenal, porque en una misma persona coinciden un excelente escritor, un ser humano bueno y generoso como pocos y un gran amigo. También estuvo Miguel Ángel Matellanes, el atareado director de Algaida, que es de esos editores que todavía aprecian la Literatura, algo que no es tan frecuente como parece, o como debería; y Begoña Minguito, la encargada de prensa de Algaida. Vinieron algunas periodistas (todas eran mujeres), no muchas, pero bueno, sólo por haber pasado un rato entre amigos mereció la pena el viaje a Madrid. Por aquí dejo algunas fotos de la presentación Aquí estoy, tratando de abrir una botella de agua. Como podéis ver soy el último en poder hacerlo. Qué le voy a hacer. Nunca me he llevado bien con los precintos. José María Merino, Miguel Ángel Matellanes y las periodistas esperan con paciencia -o resignación- que lo consiga. Aquí ocupo un lugar que no me corresponde. Soy yo quien debería estar de pie mientras él me firma sus libros, pero ya he dicho más arriba que Merino es un tipo bueno y generoso.
Aquí estamos, al final de la presentación, Matellanes, Merino, Diego, de El bandido doblemente armado (un sitio que me gustó mucho) y yo mismo.
Y ésta, para terminar: José María Merino, El síndrome de Mowgli y un servidor.

Comentarios

  1. Finalmente me fue imposible, y lo eché en falta, me hubiera gustado.
    Estás guapísimo en las fotos.
    Yo retomo la rutina, también con el blog que lo tenía olvidado, dejado de la mano.
    Besos,
    Antonia J Corrales

    ResponderEliminar
  2. Nada, Antonia. Estás disculpada. La presentación estuvo bien. Es posible que vuelva por Madrid más adelante. Si es así te aviso, desde luego. Me alegro de que retomes la rutina bloguera. Lo malo es que es un vicio...
    Un beso,

    ResponderEliminar
  3. Hola compañero, como ando con insomnio provocado por el marrón de una inminente entrega de un "proyectito" para el lunes, pues aquí me tienes de nuevo; por desconectar una mijita del rollo tecnicista del trabajito de marras; además como veo que hasta hace poco andas por aquí, pues nada, aprovechar sólo para comentarte que, no sé quién te habrá diseñado la portada de Mowgli, pero el tipo es un monstruo. Me ha encantado. Espero pronto darte mi opinión sobre su contenido, aunque seguro que supera al envoltorio. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Bueno, el insomnio es un viejo compañero. Yo ando también por aquí. Pues la portada ha sido el resultado del consenso después de varias propuestas y sugerencias entre la editorial y yo. A mí me parece que está muy conseguida, porque el boxeador, sin los guantes, sólo con las vendas y esa camiseta agujereada, y el tranvía de Lisboa, que es muy importante en la historia (Lisboa, quiero decir) han quedado muy bien. Ya veo que ya puedes firmar con tu nombre. Yo, como sabes, era muy reacio estas cosas tan modernas de páginas web, etc, pero he descubierto que esto de los blogs está muy bien, y son una herramienta muy útil de comunicación con los lectores, y la gente puede acceder a mucha información sobre los libros que escribo, y decir lo que quiera.
    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  5. Pues sí, como se suele decir, todo es ponerse, así que ahora la maquinita es la que firma por mí, ya no tengo que hacerlo a mano... Creo que tienes razón, esto de los blogs es algo muy enriquecedor y que te permite, como bien dices, poder expresarte libremente respecto a cualquier tema que se plantee; pero sobre todo, y en este caso, poder tener un mayor flujo de contacto contigo; así que nada, bienvenida sea la tecnología, que será lo que nosotros queramos hacer de ella; como con casi todo lo que cae en nuestras manos. Bueno, que el insomnio no te acompañe demasiado y que descanses.

    ResponderEliminar
  6. El insomnio es, según he podido comprobar, algo intrínseco a la creación literaria. La mayoría de los escritores que conozco lo padecen. Tal vez va con la condición del oficio, o es un precio que hay que pagar, como una broma cósmica. Pero va por rachas: duermes bien hasta que de pronto dejas de hacerlo. Y es un coñazo, la verdad

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Las pajas reales (o cómo escribir una felicitación navideña políticamente correcta)

La Teoría de la Relatividad

El payaso Trump