Los días de verano


                  
Pesa el verano como una losa cuando cruza el ecuador de julio. Todo es excesivo: el calor, la potencia del aire acondicionado que refresca pero también termina agobiando. La familia y la playa a un tiro de piedra pero hay tanta gente durante el fin de semana que lo mejor es quedarse en casa, o buscar otra playa, conducir muy lejos, durante horas, porque a veces la mejor manera de encontrarse con uno mismo es alejándote, como un pintor que se separa unos pocos pasos del lienzo para tener otra perspectiva.
El jueves vino un mensajero para recoger, por fin, las últimas pruebas de mi nueva novela, que estará en las librerías el 4 de octubre. Dentro de poco os enseñaré la cubierta, y el título, y os iré contando algunas cosas sobre ella. El jueves, también, termino de concretar, por teléfono, con mi editora de Barcelona, las últimas correcciones de la edición de bolsillo de El factor Einstein, que también se publicará en octubre. Y ahora, después de haber trabajado tan intensamente, parece que ha pasado un huracán, una sensación muy extraña: como si mi cabeza no fuera capaz de asimilar que todo ha terminado y buscara una excusa para seguir trabajando, para no hacer las maletas y largarme unos días a una playa de agua cristalina en la que zambullirme con unas gafas y un tubo, un lugar donde el único sonido posible sea el del silencio. Me digo que para mí el verdadero huracán vendrá después del verano: en forma de viajes para promocionar la novela, en entrevistas, en hablar hasta que se me quede la boca seca de la historia en la que he estado trabajando durante los dos últimos años. Y eso está a la vuelta de la esquina. Por eso debo largarme unos días, pero siempre me da pereza arrancar, qué extraño, aunque no resulte agradable ver pasar los días de verano en las hojas del calendario como si estuvieras encerrado en una burbuja mientras la vida sigue su curso ahí afuera.


© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2012

Comentarios

  1. El verano se inventó para que supiéramos valorar en su justa medida al otoño.

    En el otoño caen las hojas. Encuadernadas y sobre la mesa de novedades literarias.

    (modo aforismos off)

    Salud y feliz descanso!!!

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  2. Pues sí, amigo Eduardo. Parafraseando a los héroes de Invernalia (ya lo he hecho alguna vez para hablar de la novela), se acerca el otoño...
    Un abrazo,

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  3. Hola Andrés, yo he tenido la suerte de poderme escapar a una de esas playas de agua cristalina, en Punta Cana concretamente y adivina quién ha viajado conmigo, además de mi mujer claro....
    Me han acompañado en el viaje ni más ni menos que Alfonso Altamira y su "amiga" Frida Klein, el mismísimo Albert Einstein, Stanislaw Zukrowski y el pobre de Gaspar Puig y el resto de personajes de "El factor Einstein".
    Creo que ya te di las gracias por el libro, pero vuelvo a hacerlo. Iba a enviarte una foto de la portada del libro con la playa caribeña de fondo, pero no sé cómo hacerlo.
    En fin, aprovecho para desearte mucha suerte con tu nueva novela.
    Un abrazo desde Mula.
    Pedro Castillo

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  4. Hola, Pedro: gracias por tu mensaje. Me encantaría ver esa foto. Pásamela en mensaje privado por FB. Solicítame amistad si es que no estamos conectados. Si te parece, la pongo en el muro. Una de las actividades que están previstas dentro de la promoción de mi nueva novela es pasar por Mula. Así que supongo que nos veremos.
    Un abrazo,

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