Uno de los mejores libros del año
Amigos, el título no me corresponde a mí, sino a lo que se dice en esta reseña de El silencio de tu nombre aparecida hace poco en el blog Con el alma prendida a los libros. Aprovecho para dar las gracias a Montse por sus palabras.
Opinión personal
Este libro ha sido, para mí, una de las grandes revelaciones del año que
ahora acaba. Desde las primeras páginas pensé: "si sigue así, va a
llevarse un diez; ni se puede escribir mejor ni contar una historia encuadrada
en esa época tan "desconocida" de una manera más amena". Si
continuáis leyendo conoceréis el motivo del 9,5 (estoy segura que más de uno
habríais hecho lo mismo).
Lo que más me llamó la atención del libro fue su título, porque al autor lo
conocía, pero no había leído nada de él. A ese título le encuentras su
verdadero significado durante la lectura, y si eres una romántica sin
redención, como es mi caso, la primera frase en la que aparece la
subrayarás, seguro (pero hacía mucho tiempo que Navarro comprendió, y
aceptó, que había llegado el momento en que no querría sino pronunciar el
nombre de una mujer el resto de su vida); esto es solamente un aperitivo...
Lo he catalogado como narrativa española, pero El silencio de tu nombre podía perfectamente encuadrarse dentro del género histórico (a
mí lo de ficción histórica no termina de convencerme, lo siento); además la
novela se sustenta en una poderosa intriga y tiene dosis de aventuras junto con
una gran historia de amor.
La novela trata muchos temas, aunque destacan por encima de todos el
fanatismo político, el idealismo, la amistad y el amor.
Ambientada en varias ciudades europeas, como Salzburgo, París, Madrid y
Sevilla, el peso de la obra se desarrolla fundamentalmente en las dos últimas,
en el año 1.950.
Escrita en tercera persona, con un narrador omnisciente, que nos va
contando la historia según los puntos de vista de tres personajes principales
(Martín Navarro, Erika y Gregorio), siguiendo un orden cronológico lineal, roto
por muchos flashbacks y raccontos, está estructurada en un prólogo y
cuatro partes, subdividas a su vez en 24 capítulos con su correspondiente
título, encabezamiento que nos pone en antecedentes de lo que vamos a
encontrarnos en el mismo.
Con un estilo directo y ágil, aunque con una prosa exquisita y depurada y
un vocabulario muy rico, la trama, muy bien construida, es muy sólida, sin
costuras y sin ningún cabo suelto.
El ritmo medio, para que podamos paladear la deliciosa forma de escribir
del autor, que me ha sorprendido muy gratamente, tanto que, desde ahora, ha
pasado a engrosar la lista de mis escritores favoritos, de esos que cuando
coges una novela suya sabes que, bajo ningún concepto, te vas a equivocar y vas
a disfrutar de un rato, unas horas o unos días pasando páginas sin cansarte de
leer.
Me ha extrañado, porque es algo a lo que no estoy acostumbrada, la forma de
transcribirnos los diálogos el autor; hay muchos en estilo indirecto, en lugar
de la forma al uso.
Respecto a los personajes, perfectamente conseguidos; hacía tiempo que no
me encontraba con unos tan redondos en una novela (tanto los masculinos como
los femeninos, que siempre suele fallar alguno de los géneros). A todos los
conocemos, fundamentalmente, por sus diálogos y por su forma de actuar.
A Martín Navarro lo podíamos considerar como un idealista, tanto en el
aspecto político como en el amoroso; con Erika no he llegado a empatizar en
ningún momento, posiblemente porque me he sentido más identificada siempre con
su amante; Gregorio León, periodista deportivo, amigo de Martín y comunista
como él, es, posiblemente, el personaje más entrañable del libro (maravillosas
sus conversaciones con Ramón Bocanegra, un inspector de policía un
"poquito especial" para la época y, además, del Atleti; también su
relación con Marina, otro personaje de lo más emotivo); y Mercedes Corrientes,
rica, beata y más lista que el hambre, a la que le hubiera pegado dos guantazos
en más de una ocasión; hay muchísimos secundarios, pero ninguno es una mera
comparsa, todos tienen un papel fundamental en la historia.
Los escenarios y ambientes muy logrados, desde los bares de alterne a los
viajes en tren; la época (como he dicho con anterioridad, una de las grandes
desconocidas de nuestra historia), perfectamente retratada.
El desenlace imprevisto y desconcertante (por lo menos para mí, que me
gustan los finales cerrados, y aquí el autor lo deja a nuestra imaginación; el
libro es autoconclusivo, aunque podría dar para una trilogía entera, porque yo
no me cansaría de leer más sobre Martín Navarro, Erika y compañía, pero me
hubiese encantado que el autor no hubiera dejado nada a mi invención).
Resumiendo: uno de los mejores libros que he leído este año (y en el
escaparate de la librería de al lado de mi casa sigue estando expuesto el de ya
sabéis quién y El silencio de tu nombre ni estuvo ni está; si
es que siempre tengo que terminar enfadándome, no sé como me las apaño), una
novela ¡¡¡MAGRISTRAL!!!, desde la primera palabra hasta la última.
Como siempre, últimamente, os dejo un par de párrafos para terminar, que no
son los más impresionantes, pero sí con los que, seguramente, esté más de
acuerdo:
- Los
gobiernos vienen y van, que el color de los que mandan puede cambiar de la
noche a la mañana y nada es para siempre. Lo del Atleti era otra cuestión:
un sentimiento, unos colores.
- Unos cuantos tipos borrachos de poder que manejan las vidas de millones de desgraciados tan ingenuos como para dejarse matar por sus ideales. Mafiosos, gente con pocos escrúpulos capaz de engañar a otra mucha gente desesperada que tiene la mala suerte de confiar en ellos.
Valoración: 9,5

Comentarios
No, si verás tú que al final dejo plantado al violinista :-D
Un abrazo Andrés.
Meg, gracias. El violinista te esperará siempre, no te preocupes... :-)
Abrazos,
Puedes comprobar que lo he votado como uno de los mejores libros del año, que no lo escribí para que quedase bien. Te mandaré el enlace por mail.
Para los que aún no lo hayáis leído, solamente os digo que no sabéis lo que os estáis perdiendo.
Un beso enorme.
Gracias por tus palabras.
Un beso grande para ti también,
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