Esos tipos con bigote tienen cara de hotentote
Nos vamos a tomar por culo. Sin remedio. Cada vez lo tengo más claro. Podría cortar y pegar, cambiar los nombres y este artículo no sería muy distinto al que he escrito otras veces. Demasiadas veces y cada vez más veces. Tiro de memoria: en 2002 lo puse negro sobre blanco en la columna de un periódico donde cada semana me dejaban dar rienda suelta a lo que me pasaba por la cabeza. Entonces era la novela Diez negritos, de Agatha Christie. Le cambiaban el título, para no molestar. En 2020 alguna lumbrera (puede ser tanto femenino como masculino: prefiero aclararlo antes de que los guardianes, o las guardianas, de la corrección me salten a la yugular) dijo que Lo que el vientose llevó fomentaba el racismo y HBO la retiró de su catálogo. En octubre de 2022 se levantó un revuelo porque la canción Sufre mamón, de Hombres G, lanzaba un preocupante mensaje homófobo. Hace justo un año nos enteramos de que los párrafos de algunos cuentos de Roald Dahl iban a ser reescritos para no ofender a los jóvenes lectores sensibles. Esta semana le ha tocado el turno a Mary Poppins. Ahora parece que la película, que por cierto nunca he visto y ya va siendo hora, no la van a poder ver los niños británicos porque para referirse a una etnia africana se usa el colonial, ofensivo, anticuado y racista término “hotentote” en lugar de los pertinentes “khoikhoi” o “khoi”. Lástima que ya no podamos ver la cara guasona de Francisco Ibáñez, que tan populares hizo a los hotentotes, al enterarse de la noticia. Corre a leer Mortadelo y Filemón si quieres saber por qué lo digo. Alguna ventaja tiene morirse, parece. Al menos así te ahorras sandeces.
En fin. Ya sabéis lo que pienso. Luchar contra esta corriente de gilipollez supone un esfuerzo inútil. Pero lo haré una vez más, por mí que no quede. Es lo que tiene ser un idealista: seguir peleando a pesar de saber de antemano que la batalla está perdida. Algún día prohibirán Salvar al soldado Ryan porque los americanos son acribillados a balazos en Utah beach, Río Bravo porque Dean Martin interpreta a un sheriff alcohólico y toda la serie de Rocky porque dos tipos se dan puñetazos en un ring. Me he puesto un límite: cuando alguien proteste porque El Padrino resulta ofensiva para los italoamericanos y sometan la película al reciclaje adecuado al gusto de todos. Si eso pasa sabré que ya no merece la pena el esfuerzo.
Los tontos eloi y los malvados morlocks. A eso nos encaminamos. También he hablado de esto alguna vez. Si no lo entiendes, corre a leer a H. G. Wells. Pero según el autor de La máquina del tiempo eso sucedería en el año 802701 y no pienso vivir tanto. Sería muy aburrido. Me queda la esperanza de que levanten un muro y a un lado nos coloquen a quienes no podemos ni queremos dejar de ser incorrectos. Y al otro a todos los demás. Ya lo dijo Leonard Cohen: “A veces para saber dónde quieres estar, basta mirar quienes están al otro lado”. O si no lo dijo él, quien fuera tenía mucha razón. La otra opción es quitarme la ropa en una playa y empezar a nadar hasta que me fallen la fuerzas, ojalá que muy lejos de la orilla. Esta mañana se lo contaba a alguien que me conoce muy bien. Y no es la primera vez que se lo digo. Eres tonto, respondió, como siempre. No le falta razón.
Cosas mías.
© Andrés Pérez Domínguez, febrero de 2024
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