Universos paralelos
Cristóbal, yo no sé a ti, pero a mí el mundo del arte casi siempre me parece tan críptico como el de la moda. En cuanto veo un desfile con esas ropas tan raras que se ponen las modelos alzo las cejas y lo primero que se me ocurre es que tal vez por estar todo el día encerrado en mi casa fabricando historias de ficción, de tanto sumergirme en un mundo que no existe más que en mi imaginación ya se me ha olvidado cómo visten las mujeres. Ya te digo, con muchas de las obras de arte moderno me sucede exactamente lo mismo: a veces no sé si esos objetos que la gente que entiende tanto aplaude son obras de arte o vertederos cuidadosamente iluminados por los focos.Yo no sé tú, Cristóbal, y tampoco los oyentes, pero te doy mi palabra de que hasta el otro día no tenía ni idea de quién era Damien Hirst, que por lo visto debe de ser un escultor famosísimo. Ahora ya me he enterado de quién es, pero no gracias a sus habilidades escultóricas, que, y te lo digo sin ninguna ironía, me parecen muy notables, sino porque se ha hecho muy rico, si es que no lo era ya, subastando unas cuantas obras suyas por un buen puñado de millones. Conque ya ves, querido amigo. Es como si hubiera universos paralelos: en unos nos está haciendo la puñeta la crisis que no ha hecho más que empezar, y en otro se pagan millonadas por obras de arte. Pero también hay otros universos, querido Cristóbal, aparte de éste en el que vivimos todos los que tenemos que pagar el recibo de la hipoteca cada mes y ese otro donde habitan los escultores excéntricos y los millonarios caprichosos. Aparte de estos dos universos paralelos, cuando veo las noticias me quedo con la sensación de que existe otro universo que nos queda más alejado todavía a la mayoría de los mortales, y es aquel en el que habitan los políticos y los presidentes de gobierno como el nuestro, Cristóbal, un universo que debe de parecerse mucho a los cuentos de hadas digo yo, donde todo es perfecto, la gente es muy buena, y la palabra crisis ni siquiera aparece en los diccionarios.
© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2008
Comentarios
Y bueno, me presento dado que, de alguna manera, somos compañeros: soy Juanma y, al igual que tú, colaboro con una sección (PUNTO DE SUTURA) en el programa de Cristóbal.
Un placer saludarte.
Un saludo.
Un saludo
Uno no siempre es dueño de su tiempo, por desgracia, y del que dispongo ahora -tiempo, quiero decir- es muy escaso. Una nueva novela mía sale estos días, y entre la promoción y otra nueva en la que ando arremangado hasta los codos, apenas me queda tiempo libre. Y padezco cierta aversión congénita por los móviles. Cada uno es como es...
Hace tiempo, Andrés, escribí un relato sobre un boxeador que, tras ser un promesa, se quedó en el camino por la droga y la parranda. Aunque, al final, él se quedaba con la chica, aquel relato abundaba en los tópicos. No me salió bien el puñetero.
Un saludo.
Buena tu separata, como siempre.
Besos,
Antonia J Corrales
Y será tú la que me ves con buenos ojos. En fin. Que me ruborizo...
Un beso, y dale fuerte a ese libro en el que estabas trabajando. ¿Sabes? Yo, cuando veo que aflojan las fuerzas o estoy muy ocupado para escribir, lo que hago es multiplicar deliberadamente mi trabajo. Un poco masoca, pero me da buen resultado. Así siempre estoy ocupado.
Besos