Aquel santo día en Madrid
Desde
ayer poner la radio o la televisión o mirar el periódico se ha convertido en
una sucesión de necrológicas. También es casualidad, no sé si cómica o no, que
Margaret Thatcher y Sara Montiel se hayan muerto el mismo día. De la Thatcher
no voy a decir nada porque ya se ha hablado mucho de ella, y se hablará. De
Sara Montiel me llamó la atención ayer, y he de confesar que con admiración,
enterarme de que durante muchos años fue analfabeta. Ni siquiera en aquella época y aun siendo tan guapa como fue debió de resultarle sencillo empezar en un
mundo donde saber leer se me antoja importante.
Quizá
de José Luis Sampedro se hable un poco estos días. Ojalá. Casi todos mencionarán
sus obras más conocidas (El río que nos
lleva, La vieja sirena o La sonrisa etrusca), pero yo siempre recuerdo
con simpatía un relato suyo que leí en aquellos Cuentos de fútbol que recopiló Jorge Valdano para Alfaguara, hace
casi veinte años: Aquel santo día en Madrid.
Trataba sobre un extraterrestre que aterrizaba en la capital un domingo en el
que se jugaba un partido del Real Madrid y contaba lo que veía con la
ingenuidad de alguien de otro planeta que pensaba estar asistiendo a un acto
religioso: los gritos de los fieles a unos señores vestidos de negro, el significado
telúrico de tocar un objeto esférico sólo con los pies… (cito de memoria, pero era
algo así, y me encantó). Al buscarlo en Google para escribir esta entrada he descubierto
que Aquel santo día en Madrid fue publicado
previamente por El país en 1987, y que se
puede leer en la edición digital del periódico. Valga este pequeño homenaje al gran
José Luis Sampedro. Os aseguro que merece la pena leer el cuento:
©
Andrés Pérez Domínguez, abril de 2013


Comentarios
Más en un país de bandos, en el que cualquier personaje es atraído por el grupo que quiere que tire desde su lado de la cuerda y si no es así, le empujan hacia el otro para ponerle la etiqueta en la espalda. Difícil ser independiente y él lo fue.