Entre George Clooney y Paco Martínez Soria



Una de las muchas cosas buenas que tiene Internet es que es una hemeroteca gigantesca en la que basta un click para empezar a bucear. No hace tanto algunos de los políticos que ahora festejan que Sheldon Adelson se vaya con sus casinos y sus millones a otra parte sugerían la conveniencia de cambiar las leyes para que Mr. Marshall no se volviera a escapar sesenta años después. Total, qué más daba mirar para otro lado a cambio de unos cuantos millones y la promesa increíble de doscientos cincuenta mil puestos de trabajo. Después de enterarnos de que los americanos se van por fin a buscar lugares más favorables he visto algunos reportajes en la tele sobre casinos y curiosidades varias, y todavía me alegro más de que hayan pasado de largo. A mí nunca me gustó el proyecto de Eurovegas, no sólo porque no me tragaba eso de tantos puestos de trabajo o prefiriese otra cosa para España, además de que me parecía patético el espectáculo de algunos políticos bajándose los pantalones para decirle a Adelson dónde tenía su casa, sino porque los modales de algunos aprovechados con la billetera repleta siempre los encuentro repulsivos. No sabemos cuánto ha costado la fiesta para ganar ese Barça-Madrid de pacotilla que los avispados empresarios provocaron, pero sí está claro quién la ha pagado. Los de siempre. Y quizá no debamos preguntarlo y alegrarnos de que no pongan ni un ladrillo porque, según las condiciones de los americanos, si al final no resultaba un buen negocio, la cuenta, como siempre, la tendrían que pagar los mismos.

De todo lo que he visto estos días me quedo con la imagen en el telediario de unos jubilados en Alcorcón jugando al tute en la mesa de un bar de toda la vida. Siempre me cayó simpático George Clooney haciendo de Danny Ocean y su cuadrilla de once sinvergüenzas en Las Vegas, pero en este caso, qué quieren que les diga, prefiero a esos jubilados felices con la baraja de cartas española o el castizo dominó que parecen recién salidos de una película de Paco Martínez Soria.









© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2013

Comentarios

  1. Sí, señor. Y que no se pierdan las buenas costumbres, que diría mi abuelo. Un saludo.

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  2. Madrid está de enhorabuena. Menos casinos y más apoyar a la cultura para la próxima vez.

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    1. Bueno, Alfonso. De momento conformémonos con menos casinos. Lo de apoyar a la Cultura ya es mucho pedir... ;-)

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