La noción del tiempo


Me obligo a suspender durante la Navidad la escritura de mi nueva novela, pero al cabo de unos pocos días compruebo con extraña resignación que me he convertido ―en realidad, siempre lo he sido― en uno de esos tipos que se sienten culpables y aturdidos cuando no están trabajando, aunque muchas veces, cuando toca, no me mporte trabajar los sábados y los domingos o levantarme a unas horas muy raras porque mejor que soportar el agobiante insomnio en la cama es mejor sentarse en el despacho a escribir. Aunque puedo trabajar cuando quiera, ahora mismo, en cuanto termine de escribir esta entrada, empujo penosamente los días de la Navidad que me gusta tanto pero también se me hace tan larga. Soy uno de esos desgraciados que no saben qué hacer cuando no están trabajando y necesitan la rutina y miran el ocio con recelo, para tenerlo a raya quizá, y el viernes pasado me mosqueó darme cuenta de que había perdido la noción del tiempo. En el telediario, por la noche, hablaban de la operación salida que había empezado esa misma tarde, y yo me preguntaba si nadie trabajaba al día siguiente, sin percatarme, hasta que casi acabó el día, de que no era jueves, sino viernes. Además de por no estar trabajando estos días, también debe de ser por la falta de referencias ―los entrenamientos, las fiestas sucesivas que no se acaban nunca― y hoy me ha vuelto a pasar. Hace un momento pensaba que este noche era viernes, pero luego he caído en la cuenta de que es lunes. Prefiero no pensar cómo debe de ser estar en una isla desierta o encerrado en un lugar donde no sepas qué día es ni en qué hora vives. Al menos queda el consuelo de mirar los cuadernos en la estantería, la certeza de la rutina que volverá en cuanto decida que por este año ya he tenido bastante Navidad.


© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2013

Comentarios

  1. Quizás lo que te suceda es que ames demasiado tu profesión y sea ejerciéndola como disfrutas de verdad. Piensa que eres un afortunado. Muy pocos escritores pueden vivir de ello, y tienen que robar tiempo a sus momentos de ocio para escribir. De todas formas hay mucha gente que está tan acostumbrada a trabajar que cuándo tiene tiempo libre no sabe como usarlo. Si te sirve de consuelo a mí ocurre lo mismo.

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    1. Pues sí, soy un afortunado, Gloria, pero también he escrito a deshoras durante muchos años, levantándome más temprano y robándole horas al sueño... ;-) Un abrazo y gracias por comentar

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  2. Disfruta de tu tiempo y que este año que acabamos de empezar sea de gloria y felicidad para ti.

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  3. Hola ,hombre pues a mi se me ocurre ponerme a leer mas tiempo ,(es o que he hecho yo ) al quedarme sin internet

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    1. Yo también estoy aprovechando para leer mucho estas Navidades, Rosa Mary. Un abrazo,

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