600.000


   
Esta bitácora lleva siete años abierta. He contado alguna vez que el motivo de la existencia del blog fue a primeros de 2008, cuando se me ocurrió que no sería mala idea disponer de un espacio para colgar las entrevistas y las reseñas que fueran saliendo sobre El factor Einstein, que acababa de publicarse. No tenía ni idea de cómo se podía fabricar una bitácora virtual, pero enseguida me di cuenta de que no resultaba complicado, y poco a poco se convirtió en una suerte de cajón de sastre donde acabaron recalando los artículos antiguos que había escrito durante años para Onda Cero y El Correo de Andalucía, y los que se emitían entonces en la desaparecida Punto Radio, en la sección que mi querido Cristóbal Cervantes bautizó como La separata, bautizando, sin saberlo, este lugar virtual.
Yo no tenía cuenta en Facebook ni en Twitter, pero no importaba porque muchos lectores dedicaban unos minutos a visitar mi blog cada vez que colgaba un post. Con el tiempo, era imprescindible colgar la entrada en las redes sociales para poder llegar a los lectores, pero pronto eso dejo de ser suficiente y además del link resultaba oportuno pegar un párrafo del texto en Facebook para dar alguna pista o despertar el interés de la gente. Y ahora, estoy convencido, la mejor forma de alcanzar una audiencia lo bastante digna es colgando a la vez la entrada completa en el blog y en la ecuménica red social de Mark Zuckerberg: los lectores en la Red son perezosos, parece, y la distancia entre uno y dos golpes de click se antoja tan grande como la de un viaje interestelar. Estas reflexiones no son fruto de un análisis exhaustivo, sino de la intuición.
Se ha debatido mucho en los últimos tiempos sobre la conveniencia de tener un blog, si acaso es una forma de comunicación que ya se ha quedado obsoleta a pesar de ser tan joven. A mí me sigue gustando escribir aquí, porque muchos lectores siguen llegando hasta mi casa virtual por caminos que no trazan las redes sociales. Hace mucho que no las miraba, pero al asomarme a las estadísticas he visto que La separata ya ha superado las 600.000 visitas, y que cada entrada tiene una media de 1.000 lecturas. Enterarme de eso me ha alegrado la mañana, porque escribir es un poco como meter un mensaje en una botella y lanzarla al mar: piensas que difícilmente habrá alguien que se tomará la molestia de abrir la botella y leerlo. Así que, a los que estáis de acuerdo conmigo como a los que no, a quienes sois lectores de mis libros y a quienes no lo sois; a quienes os conozco y a quienes no os he visto en mi vida y ni siquiera os saludo cuando nos cruzamos por la calle; a los que os gusta lo que hago y a los que os desagrada u os resulta indiferente: muchas gracias a todos.
Nos vemos por aquí.

© Andrés Pérez Domínguez, junio de 2015

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