Paul Newman
Cristóbal, a mí con Paul Newman me pasa lo mismo que con el fútbol, que más que un deporte donde once tíos se ponen a correr detrás de un balón en pantalón corto, me parece el ejemplo más claro de democracia porque es capaz de poner de acuerdo a mucha gente que no tiene nada en común. Pero de eso ya hablamos cuando España ganó la Eurocopa. Lo que te quiero decir es que siempre he pensado que Paul Newman ha sido capaz de poner de acuerdo a todas las mujeres del mundo. No sé tú, querido amigo, pero yo jamás he conocido una mujer a la que no le guste la belleza ecuménica de los ojos azules más famosos de Hollywood. Y a muchos hombres también. El caso es que se nos están yendo estos monstruos del cine, Cristóbal. Lo hacen poco a poco, casi siempre en silencio, como la llama de una vela que se apaga despacio en un rincón, sin hacer ruido y sin molestar a nadie. Y a mí me da pena cuando un tipo como Paul Newman se despide para siempre. Me pasó cuando murió Burt Lancaster, y lo mismo con Gregory Peck. De los tipos del Hollywood de antes sólo nos queda Kirk Douglas, querido amigo, y cualquier día, cuando queramos darnos cuenta, también habrá bajado el telón para siempre. O Sean Connery, que a medida que se hace mayor gusta más a las mujeres. No sé, querido amigo, pero cada vez que se va uno de estos actores es como si el mundo se hubiera vuelto un poquito más oscuro, y cuando echo un vistazo a la nómina de estrellas de Hollywood que van quedando, esos que ahora llenan las salas de los multicines, tengo la certeza de que cuando desaparezcan no sentiré el mismo pellizco que ahora, la misma extraña sensación de pérdida de alguien a quien jamás he conocido en persona, esta súbita pena al saber que Paul Newman nos ha dejado para siempre.© Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2008
Comentarios
A servidora también se le cae una estrella cuando alguno de ellos o de ellas se va.
Antonia J Corrales
Un beso,