El país del dinero



Una de las funciones que cumple la Literatura, la buena Literatura, es contarnos cosas que ya sabíamos o intuíamos pero al leerlas negro sobre blanco de repente adquieren la condición de sentencia demoledora, tan sencilla y tan lúcida que cuando un escritor te la explica con aparente facilidad no puedes sino preguntarte por qué tú mismo no habrías sabido definirlo igual. Suele pasarme eso con los libros de Pedro Ugarte. He leído casi todos los suyos, y resulta conmovedor encontrar emociones comunes traducidas a palabras que a ti no se te había ocurrido definir. Es su propia visión del mundo lo que hace único a cada escritor, y lo más apabullante de Pedro Ugarte es la claridad de sus razonamientos y su capacidad para que sus personajes los vivan y los cuenten dentro de la trama. Cuántas veces hemos pensado en el valor del dinero, en lo que en realidad significa aunque no nos guste, en cómo nos trata la gente en función de los ceros de nuestra cuenta bancaria. Desde que tengo memoria acostumbro a leer con un lápiz en la mano para subrayar párrafos que me gustan o palabras que me llaman la atención. Si copiase aquí todas la frases de El país del dinero que tengo subrayadas sería casi como transcribir la novela entera. Abro el libro y elijo dos, al azar:
“Comprobé junto a la familia de Simón uno de los efectos más paradójicos de la riqueza, al menos para los que la aprecian de lejos y no aciertan a sospechar sus consecuencias: que, a pesar de las ventajas que comporta, el dinero también acarrea obligaciones. Por extraño que parezca, ser rico tiene servidumbres, ya que con el dinero ocurre lo mismo que con un niño pequeño: no sabe cuidarse por sí mismo, de modo que hay que realizar sobre él interminables tareas de custodia. Dudo que exista un rico que no acabe asumiendo el laborioso papel de centinela”.
“Es el juego más cruel que ha inventado el ser humano: las mujeres sometiendo a los hombres a un teorema imposible, simular que buscan algo que no es sexo como único camino para conseguirlo de verdad”
 Os recomiendo que leáis El país del dinero. Basta abrir un periódico o ver la tele para que enseguida alguien empiece a hablar de dinero. Pero nadie será capaz de hacerlo con el talento y la ternura de Pedro Ugarte.


© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2012

Comentarios

  1. Deberías decirle a Pedro Ugarte que te lleve a alguna de sus presentaciones, lo digo en serio, a mí me has convencido, vaya dos frases que has puesto! No sabía que era tan inteligente su pluma!
    Gracias

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  2. Sólo con el primer párrafo ya conquistas al lector, porque no hay mejor modo de describir la sensación que te deja un buen libro. Gracias por la recomendación, lo tuve el otro día en mis manos y al final me traje uno de A. Muñoz Molina, habrá que ponerlo en la lista. Saludos

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  3. Ojalá tus colegas escritores fueran tan generosos contigo como tú lo eres con ellos. Entiendo que tú no lo digas, y eso te hace más grande todavía, pero para mucha gente eres el mejor escritor de tu generación.
    Besos, guapo.

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  4. Pues sí, os recomiendo a todos El país del dinero.
    Anónimo: muchas gracias por la parte que me toca...
    Abrazos,

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  5. Querido Andrés,

    Es un placer para nosotros comunicarte que hemos seleccionado tu blog como 'El blog de la semana' en nuestra página de Facebook. Pórtate bien, que te quitamos el honor ¿eh? ;)

    Un placer pasearnos por aquí. Cuánto talento junto.

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