El silencio de tu nombre. Entrevista
El próximo jueves estará en las librerías El silencio de tu nombre. Han sido dos años de trabajo. Ni más ni menos. A quien quiera saber qué va a encontrar en la novela lo animo a leer esta entrevista que me hicieron los de Plaza & Janés para incluirla en el dossier que está recibiendo la prensa. Por razones de espacio, en el dossier se tuvieron que eliminar algunas preguntas y respuestas. Aquí la tenéis completa. Creo que con esto el lector podrá hacerse una idea de El silencio de tu nombre.
"En El silencio de tu nombre he querido poner el dedo en la llaga: en España también hicimos negocios con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, no tuvimos escrúpulos para abastecernos del oro saqueado en los países ocupados por Alemania, y después de la guerra nos encargamos de proporcionar a los nazis un refugio seguro, entorpecer el trabajo de quienes querían ponerlos delante de un tribunal o facilitarles la huida a otros lugares. Por afinidad política, amistad o incluso por necesidad, no puede decirse que seamos del todo inocentes."
Andrés Pérez Domínguez
P ¿Esconde
el título de su novela un misterio?
R ―Por
supuesto. Un poco como esa frase tan famosa que Churchill dijo sobre la Unión
Soviética: “Es una adivinanza envuelta en un misterio dentro de un enigma”. Y
el título de mi novela esconde un misterio, sí, y también es una metáfora.
P El
marco de La
Segunda Guerra Mundial (antes, durante y después) le ha inspirado a lo largo de su
obra ¿Qué le impulsa a escoger este escenario?
R ―Suceden
varias cosas. Indudablemente, me interesan mucho los años 30, 40 y 50 del siglo
XX y todo lo que sucedió en Europa. Además, esa época me ofrece un marco
fantástico para desarrollar temas que se han convertido en comunes en mis
novelas, como la lealtad, traición, honor, amistad, responsabilidad y por
supuesto el amor. Y, por último, está claro que la publicación en 2004 (desde
julio de 2012 en Debolsillo) de La clave Pinner, que tiene como fondo una trama de
espionaje durante la Segunda Guerra Mundial en España, de alguna manera decide
mi futuro y un poco lo que los editores y los lectores esperan de mí. El mundo
del espionaje es muy novelesco, y yo creo que si uno se esfuerza en tratarlo de
una forma literaria el resultado es muy atractivo para los lectores.
P ¿Cree
que la guerra saca lo mejor y lo peor de cada persona?
R ―Puede
que sí, pero tampoco estoy muy seguro de eso. En realidad, a mí la guerra no me
interesa demasiado, sino los movimientos estratégicos que están muy lejos del
frente, las vidas de la gente cuyos actos tendrán una trascendencia que jamás
habrían imaginado, las personas que se convierten en héroes a su pesar o les ha
tocado llevar una carga y una responsabilidad para la que nadie los ha
preparado.
P Qué
serenidad y entereza refleja Erika, la
protagonista de la novela ¿Se enamoraría de ella?
R ―Hace
poco una lectora me escribía para decirme lo siguiente: “Me encanta cómo
desmadejas y amueblas los personajes masculinos y la fuerza silenciosa de tus
personajes femeninos”. Me parece una definición muy acertada. En mis novelas,
las mujeres suelen ser fuertes, valientes y enigmáticas, con algún misterio o
una sombra en su pasado que no están dispuestas a desvelar. Erika Walter, la
protagonista de El
silencio de tu nombre,
también es así. No podemos olvidarnos tampoco de otro personaje femenino de la
novela, la española Mercedes Corrientes. Cada una a su manera, las dos son
fuertes, valientes y enigmáticas. ¿Que si me enamoraría de Erika Walter?
Indudablemente. ¿Qué hombre podría resistirse a una mujer así? Es más, yo creo
que siempre me he enamorado un poco de todas las mujeres que protagonizan mis
novelas. Además, ellas suelen aportar el punto de cordura que les falta a mis
héroes masculinos, siempre empeñados en dejarse el pellejo en causas perdidas.
P ¿Por
qué utiliza un narrador omnisciente? ¿Qué le permite esta técnica literaria?
R ―El
narrador omnisciente me permite una visión poliédrica de la trama, pues puedo
servirme de diferentes perspectivas sobre un mismo suceso. Contar el mismo
pasaje desde distintos puntos de vista es una técnica que me gusta mucho y he
utilizado otras veces además de en El silencio de tu nombre. Pero mi narrrador
onmisciente es un poco particular. Mi forma de contar es muy introspectiva, y
cada vez que la narración se apoya en uno de los cuatro o cinco personajes
principales es como si la novela estuviera escrita en primera persona. Son
detalles de los que el lector no tiene por qué ser consciente, pero yo creo que
contribuyen a que tenga la impresión de que la trama del libro es sólida y está
bien contada.
P Martín
Navarro, al igual que el protagonista de El síndrome de Mowgli, es un personaje
desubicado, que no encuentra su camino ¿Le ha costado a usted encontrar el
suyo?
R ―Mucho.
Y a quien no le ha haya pasado eso es muy afortunado. Obviamente (y felizmente
también) mi camino es la escritura, pero eso no sucede de la noche a la mañana,
requiere un proceso casi nunca fácil, al menos en mi caso no ha sido fácil. Es
verdad que me gustan los personajes desubicados, los que no acaban de encontrar
su sitio y a pesar de todo no se rinden, aunque sepan que tienen la batalla
perdida. El pasado también es importante para mis personajes, cuyo presente
está condicionado por las cosas que hicieron años atrás. Algo bastante parecido
a la vida real, creo.
P ¿Le
interesa más la trama o la psicología de los personajes?
R ―Las
dos son muy importantes. En mi opinión, en una novela han de pasar cosas que
interesen al lector, y eso tiene mucho que ver con la trama, que ha de ser
entretenida y avanzar con fluidez. Cada página ha de empujarte a leer la
siguiente, cada capítulo tiene que dejar al lector con ganas de más, como si le
hubiera sabido a poco, y así hasta llegar al final. Y la psicología de los
personajes es fundamental para que el lector puede identificarse con ellos, o
al menos entenderlos, no sólo a los héroes de las novelas, sino también a los
personajes negativos o menos amables. Como escritor yo también necesito
entender el comportamiento de mis personajes, por qué actuán de una forma
determinada, y sólo puedo conseguirlo mediante un proceso introspectivo. En
realidad, yo creo que en una buena novela debe haber un equilibrio entre
acción, diálogo y reflexión. No es fácil conseguirlo, desde luego. Pero en
repartir equitativamente estas tres cosas reside buena parte del oficio del
novelista.
P En
El silencio
de tu nombre
aparecen algunos personajes que también aparecían en otras novelas suyas.
¿Debemos entenderlo como un regalo a sus lectores?
R ―Desde
luego que sí, pero su presencia está plenamente justificada en la trama. Los
lectores que me siguen desde La clave Pinner saben que en mis novelas suelo hacer
referencias a mis libros anteriores o incluso a libros que todavía no he
escrito o no sé si escribiré. Cuando en una novela mía hay algo que recuerda a
otro libro anterior, los lectores más antiguos lo disfrutan mucho, aunque los
nuevos no tengan por qué darse cuenta siquiera. Puede ser un simple detalle, el
recuerdo de un personaje que al pasar por una calle piense en algo que pasó
allí en otra novela de Andrés Pérez Domínguez. En El silencio de tu nombre, además, aparece un
personaje que ya salió en El violinista de Mauthausen, y otro que tuvo un papel destacado en La clave Pinner. Como digo, creo que es un
guiño muy bonito para los lectores de esas novelas, y quienes nunca antes hayan
leído un libro mío ni siquiera tendrán por qué notarlo. Para los nuevos
lectores serán como cualquiera de los personajes que aparecen en El silencio de tu nombre, puesto que su pasado está
convenientemente contado en la novela, y su presencia está plenamente
justificada en la trama. Me gusta, si la trama lo permite, conectar mis libros
entre sí.
P ¿Estaría
de acuerdo con quienes clasifiquen El silencio de tu nombre como una novela negra?
R ―
Yo no creo demasiado en la clasificación por géneros porque con eso muchas
veces se limita o acota una obra literaria
y responde muchas veces a estrategias comerciales. Yo creo en la
Literatura, y la única clasificación debería ser entre libros buenos, regulares
o malos. Pero bueno, sí, alguna subtrama de El silencio de tu nombre podría encajar dentro del
género negro. En realidad, si hemos de hablar de géneros, a mí me gusta que mis
libros participen un poco de todos, y en definitiva eso también es no quedarte
sólo con una carta de la baraja. El silencio de tu nombre es una novela de
espionaje, de aventuras, histórica, romántica, y quizá, pues sí, un poco negra
también. Para concluir, diría que cualquier género puede ser válido mientras se
mantenga la calidad literaria.
P ¿Cuál
es la diferencia más destacada de esta novela con respecto a las anteriores?
R ―Espero
que sea mejor, sinceramente. Me encantan los retos y yo cada vez que me siento
a escribir intento superarme, hacer algo que no haya hecho antes, ir un poco
más allá. El más difícil todavía, vaya. Si la comparo con mi novela anterior, El violinista de Mauthausen, también encuentro un
valor destacable: si en aquélla me empeñé en contar a los lectores que los
españoles también sufrieron la ignominia del Holocausto y fueron unos héroes
que estuvieron a la altura de las circunstancias, en El silencio de tu nombre he querido poner el dedo
en la llaga: en España también hicimos negocios con los nazis durante la
Segunda Guerra Mundial, no tuvimos escrúpulos para abastecernos del oro
saqueado en los países ocupados por Alemania, y después de la guerra nos
encargamos de proporcionar a los nazis un refugio seguro en España, entorpecer
el trabajo de quienes querían ponerlos delante de un tribunal o facilitarles la
huida a otros lugares. Por afinidad política, amistad o incluso por necesidad,
no puede decirse que seamos del todo inocentes.
P ¿Cómo
se documenta para escribir sus novelas?
R ―Soy
más de bucear en libros que de navegar por Internet. Me siento más cómodo,
aunque Internet es una herramienta tremendamente útil durante el proceso de
documentación si sabes lo que estás buscando, porque lo difícil en la Red es
seleccionar la información inabarcable a la que puedes acceder pulsando una
tecla. Suelo viajar a los sitios en los que se desarrollan mis novelas para
palpar la atmósfera, hacer fotos o incluso hablar con gente que conoció la
época en la que se desarrollan. Es un poco como localizar exteriores para una
película. El
silencio de tu nombre
sucede entre Salzburgo, París, Berlín, Barcelona, y principalmente Madrid y
Sevilla. Puedo asegurarle que he visitado cada uno de los lugares en los que se
desarrolla la novela.
P ¿Qué
prefiere el elogio de un lector o el de un crítico literario?
R ―A
mí me gusta que mis libros tengan buenas críticas y también muchos lectores. De
hecho, me esfuerzo en demostrar en cada libro que la calidad y el
entretenimiento no tienen por qué estar reñidos, aunque algunos opinen lo
contrario. Yo creo que se pueden hacer novelas entretenidas, con una trama que
enganche al lector, que pasen muchas cosas, y que además tengan calidad
literaria. Dentro de la subjetividad que entraña este concepto, claro. Pero,
para responder a la pregunta, si tuviera que quedarme con el favor de los
lectores o el de la crítica, sin dudarlo me quedaría con el de los lectores. En
realidad, yo escribo pensando en mí como lector. Y he tenido la suerte de que
el tipo de libro que me gusta a mí también le gusta a mucha gente.
P ¿Cuál
es el mejor elogio que le han hecho como escritor?
R ―Me
encanta cuando un lector me dice que se ha emocionado con un libro mío, que ha
aprendido algo y, sobre todo, cuando me confiesa que no ha podido dejar de
leerlo hasta el final.
P ¿Y
la peor crítica que le podrían hacer?
R ―Que
mis libros son aburridos o no emocionan. Un libro ha de estar bien escrito, la
prosa trabajada, los personajes bien perfilados, la trama debe ser sólida, pero
si aburre y no sacude algo dentro del lector, nada de lo anterior sirve.
P ¿Qué
leía de niño?
R ―Leía
de todo. De muy pequeño (y cuando ya no era tan pequeño), muchísimos tebeos, y
a los nueve años me estrené con los libros: Stevenson, Dumas, Wells, Asimov,
Bradbury... De adolescente descubrí a dos de mis autores de cabecera, de los
que buena parte de mi obra es bastante deudora: Graham Greene y Le Carré.
P ¿Qué
lee ahora?
R ―Sigo
leyendo de todo, sin ningún prejuicio: además de los ensayos que leo para
documentarme, disfruto tanto con Stephen King como con Antonio Muñoz Molina;
con Ken Follet como con Albert Sánchez Piñol; con George R.R. Martin como con
Arturo Pérez-Reverte. La lista podría ser interminable. Salto de un autor a
otro según me apetezca. Las lecturas, como dijo una vez Fernando Savater, deben
ser como las dietas: cuanto más variadas, mucho mejor.
P Es
muy activo tanto en las redes sociales como en su propio blog ¿Qué le aportan
ambas cosas como escritor?
R ―El
blog me permite escribir con total libertad de lo que me apetezca, comentar
cualquier asunto de la actualidad o de mi propia vida, con la ventaja de que,
una vez que le das al botón, el texto va a estar disponible para todo el que
quiera leerlo. Y las redes sociales me permiten un contacto directo con mis
lectores. A mí me gusta leer sus comentarios, enterarme de la impresión que les
han causado mis libros. Y, aunque a veces me resulta materialmente imposible,
procuro contestar a todos.
P Explíquenos
su rutina diaria, ¿escribe siempre en el mismo horario o cuando le viene la
inspiración?
R ―Soy
muy disciplinado. Indudablemente, en cualquier momento del día te puede venir
una idea estupenda o la resolución de un problema en la novela que estás
escribiendo. De hecho, sucede muchas veces. Pero para escribir novelas yo creo
que hay que llevar una rutina a rajatabla: tantas horas al día, tantos folios.
Y así durante muchos meses o años. Para mí es la única manera de sacar adelante
una novela de 600 páginas. A mucha gente le sorprende, pero soy de los escriben
el primer borrador a mano. Con pluma, además. Me gusta, y escribir a mano
ralentiza saludablemente el proceso, y al pasarlo al ordenador es como escribir
de nuevo la misma historia.
P ¿Qué
aconsejaría a quienes quieren hacerse escritores?
R ―Les
diría que sólo se metieran en este oficio si están convencidos de que es su
vocación, porque la única forma de afrontar, no sólo la escritura, sino las
frustaciones y sinsabores que por desgracia son inevitables en este trabajo, es
teniendo una vocación inquebrantable. A cualquier persona que quiera dedicarse
a esto le diría que no piense en la fama ni en el dinero. Salir en la tele o
que los lectores hagan cola para que les firmes un libro no es más que el
resultado de un larguísimo proceso al que muy pocos llegan, y nunca debe ser un
fin en sí mismo, sino la consecuencia de un gran esfuerzo y un poco de suerte
también.
P Ha
recibido varios premios literarios y se puede vanagloriar de la venta de sus
libros ¿Qué se quedaría con el Nobel o con el récord del autor más leído?
R ―Pues esto es un poco como gozar del favor de la crítica o el de los lectores. ¿Por qué no puede uno aspirar a todo? (ojo, y eso no quiere decir que el Nobel entre mis planes, al menos no en esta vida...) Digo lo mismo, si no puedo elegir las dos cosas, prefiero quedarme, sin duda, con el récord del autor más leído. Al final, que mis libros se vendan y que la gente los lea es lo que da sentido a mi trabajo. Y lo que paga mis facturas...
P ¿Qué
director de cine desearía que llevase El silencio de tu nombre a la gran pantalla?
R ―Si
fuera una producción española, no sé, hay muchos directores que me gustan:
Enrique Urbizu, Fernando Trueba, Amenábar... (se me ocurren muchos más, pero la
lista sería demasiado larga). Si fuera una producción europea, quizá JJ Annaud,
Polanski o Costa Gavras. Y si fuera una producción hollywoodiense, puestos a
soñar, por qué no Spielberg, que ha hecho un par de películas impresionantes y
con mucha sensibilidad ambientadas en los años cuarenta. Pero, ya digo, seguro
que hay otros muchos directores que ahora mismo no me vienen a la cabeza o ni
siquiera conozco que harían un trabajo estupendo en la gran pantalla con El silencio de tu nombre. Desde que publiqué La clave Pinner es una pregunta que siempre
me hacen, y aunque ha habido algún contacto para llevar al cine varias de mis
novelas, hasta ahora ninguno de los proyectos se ha materializado. Me
encantaría, obviamente. Pero eso no depende de mí.
P ¿Por
qué los finales abiertos nos dejan a los lectores tan obsesionados?
R ―Porque
con un final abierto el lector ha de asumir la responsabilidad de aportar su
propia forma de rematar la novela. El lector también reescribe la novela al
leerla, y a mí me gusta dejar una puerta abierta al final de mis libros para
que el lector pueda completar la historia por sí mismo. Por extraño que
parezca, no dárselo todo hecho, sino obligarlos a que participen de alguna
manera, para mí es una forma de mostrar respeto a mis lectores.
P ¿Está
trabajando en otra novela?
R ―Durante
el último año he estado reescribiendo El silencio de tu nombre y corrigiendo otras dos
novelas que ha recuperado Debolsillo, La clave Pinner y El factor Einstein. Eso no me ha dejado tiempo
para mucho más. Pero estoy seguro de que muy pronto me pondré manos a la obra y
empezaré una nueva novela.
P Si
así fuese, ¿nos puede avanzar algo o es secreto de sumario?
R ―Jamás
tengo inconveniente en desvelar sobre qué trata mi próxima novela, pero aún no
lo he decidido. Ahora mismo barajo varios proyectos, y al final me decantaré
por el que más me estimule. Será uno de esos proyectos que ahora tengo
esbozados, una mezcla de varios de ellos o quizá uno nuevo que se me ocurra y
me apetezca más que los otros. En cuanto lo sepa, se lo diré...
P ¿Qué
otras aficiones tienes además de leer y escribir?
R ―Me
encanta el cine. Hago mucho deporte. Procuro viajar bastante. Ver a los amigos.
Nada especial, supongo.
P Escoja
una pregunta que no le hecho y le hubiese gustado responder
R ―Pues
quizá, qué espero de El
silencio de tu nombre.
Le diría que una vez que el escritor entrega el libro a la editorial y se
publica, poco puede hacer, salvo cruzar los dedos y esperar el veredicto de los
lectores, que, al final, y está muy bien que así sea, son los que tienen la
última palabra. A mí me gustaría que la gente disfrutara mucho con el libro,
que se emocionara, y que se vendiera lo bastante como para que yo pudiera
seguir dando guerra en este oficio raro que me gusta tanto. Permítame que le
copie aquí una frase que respondí en una entrevista, hace mucho tiempo, y se ha
convertido en una especie de lema de mi trabajo. Es mi manera de entender la
Literatura, lo que mejor resume cómo entiendo la escritura: “Estoy
convencido de que la principal razón por la que alguien dedica su tiempo a leer
ficción es para disfrutar. A mí me gustan las novelas que cuentan historias,
los libros en los que pasan cosas, los que me emocionan y al terminar de
leerlos me falta tiempo para recomendarlos. No puedo sino intentar transmitir a
mis lectores el mismo entusiasmo”.
P ¿Tiene
usted miedo ante lo que se avecina?
R ―
Miedo, no. Aunque sí es verdad que estoy un poco abrumado por las expectativas
que ha generado la publicación de El silencio de tu nombre. Pero también, con los
años aprendes a relativizarlo todo. Como decía, una vez que tu libro se publica
no puedes hacer nada más que cruzar los dedos y esperar el veredicto de los
lectores.
© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2012




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Un abrazo,