1.003


Como me acuerdo de casi todo me alegro cuando se me olvida algo, porque me he despistado o porque estaba tan ocupado haciendo otra cosa que se me ha ido el santo al cielo. Pensaba escribir algo cuando llegase a la entrada número 1.000 del blog, pero últimamente ando ocupado en vivir y he bajado la guardia. Acabo de mirarlo y la entrada número 1.000 la subí el pasado día 9, se titulaba Segunda línea. Por aquí debe de andar, si os apetece leerla. Por tanto, esta es la 1.003. Miro los archivos de la bitácora: la primera entrada es de 1999, pero no es real porque este blog nació en 2008, lo he contado muchas veces, y se llama La separata porque así había bautizado mi querido Cristóbal Cervantes a mi sección de opinión en Punto Radio. Tenía muchos textos anteriores, de las temporadas en Onda Cero, de las columnas en El Correo de Andalucía y en otros lugares donde me dejaron escribir de lo que me apeteciera. De ahí el montón de textos anteriores al nacimiento del blog. He escrito mucho y he opinado mucho. Quizá demasiado. He procurado siempre ser educado, justo y sincero aunque estoy seguro de que muchas veces no lo he sido. Hace mucho comprendí la inutilidad de querer hacerlo todo bien, de ser perfecto. También que querer contentar a todo el mundo es el camino más directo para no contentar a casi nadie o, peor, para traicionarme a mí mismo. 

Hace mucho que los blogs pasaron de moda. Todo el mundo me lo dice. Este lleva más de un millón de visitas desde que nació. No sé si son muchas o pocas, pero me agrada que tanta gente desde cualquier rincón del mundo se asome a ver lo que escribo. Si tuviera que salvar una sola de mis redes sociales sería esta bitácora. Es donde más cómodo me siento. Tal vez un día desaparezca, nada es para siempre, o se borre, o se me rompa el ordenador y ya no recuerde la contraseña. Sin embargo, me hace ilusión pensar que antes o después algunos de estos textos se juntarán para formar un libro. Una edición bonita y minoritaria, son mis preferidas; una tirada corta para unos cuantos incondicionales. Puede que eso no suceda nunca (eso pienso cuando soy pesimista o sincero) o puede que sí (eso pienso cuando soy optimista o sincero). Cada vez cuesta más que las novelas lleguen a los lectores en condiciones dignas. De los cuentos mejor ni hablamos. Con los artículos es aún más complicado. 

Pero qué importa eso. Alegra saber que estáis al otro lado. Que por alguna extraña razón os importa lo que escribo. 

Gracias, queridos. Como siempre. Gracias.

 

 

© Andrés Pérez Domínguez, agosto de 2024 

 

Comentarios

LA CASA ENCENDIDA ha dicho que…
Somos pocos los que quedamos y aún menos, los que comentamos. El mío tambien ha pasado de las mil trecientas entradas y se me olvida siempre hacer el homenaje. Cuando llego al número redondo, o no puedo o ni me acuerdo, jajajja.
Es un placer seguir leyéndote aquí y por supuesto, en tus libros.
Besicos muchos.

Entradas populares de este blog

Hola y adiós

El que apaga la luz

Nadar hasta que pueda