El placer de los defectos


Siguen apareciendo estos días reseñas (y que sigan apareciendo...) de mis libros que ahora acaban de publicarse en bolsillo. Recupero esta en la que, paradójicamente, el lector (o lectora, no lo sé) asegura incluso disfrutar de los defectos que aprecia en mis libros. Interesante reflexión que entiendo como un valor añadido de la novela. Aprovecho desde aquí para dar las gracias a quien corresponda por sus palabras amables sobre El síndrome de Mowgli. Al final de la reseña podréis encontrar un enlace al blog donde se publicó.

EL SÍNDROME DE MOWGLI

“Las utopías, o las quimeras, o como quieran que se llamen, son un engaño: nos las inventamos, las imaginamos, y cuando llega el momento de vivirlas las cosas ya no son como queríamos, o a lo mejor somos nosotros los que hemos cambiado”
Andrés Pérez Domínguez es un autor al que pienso seguirle la pista. Hace poco que terminé El violinista de Mauthausen y vuelvo a elegir un libro suyo. La forma que tiene de escribir y contar sus historias me encanta, ya me están gustando hasta sus defectos: es algo repetitivo y sus finales son totalmente abiertos. Nos repite las ideas y pensamientos de sus personajes una y otra vez, hasta dejarnos completamente enganchados a ellos, pero luego acaba las historias sin que sepamos qué ha sido de esos personajes.
El protagonista principal es Rafael Montalbán, un ex boxeador que se gana la vida con varios trabajos: portero en un club de alterne los fines de semana, matón a sueldo, cobrador de deudas ajenas... que ha tocado fondo y al que una participación en un programa nocturno de radio le da la oportunidad de cambiar de vida y cerrar viejas heridas.
Un corto mensaje sin firmar (“Cómo está mi cazador solitario”) le dará la fuerza necesaria para ir en busca del gran amor de su vida: Lola. Una femme fatale gaditana que lo traicionó dieciocho años atrás, de la que sigue profundamente enamorado y a la que está dispuesto a dárselo todo sin recibir nada a cambio.
Rafael Montalbán o Montaner, nombre ficticio que utiliza en sus trabajos, es un personaje muy sugerente, lleno de contradicciones, al que irremediablemente acabas adorando. No es un matón al uso sino que tiene unos sólidos principios morales “puede que algo retorcidos, pero principios al fin y al cabo”, es discreto, leal con sus compromisos, tierno, honesto, con un poso de bondad, valiente y luchador, alguien que a pesar de todas las derrotas y traiciones que ha sufrido no se rinde.
Su huida a Lisboa le sirve para superar la doble traición que le hundió la vida: una, la suya a la persona que le ayudó y que fue un como un padre para él, El Gordo; otra, la que sufrió en carne propia por parte de la mujer que amaba. Un intento de retomar su vida en el mismo lugar en el que se torció del todo hace dieciocho años.
En este libro, como en el anterior que leí del autor, hay pocos personajes: Rafael Montalbán, Lola, Luis, el Gordo, Chocolate, Paula, Teresa Bernal. Una gran historia de amor, venganza y traiciones, unos personajes que te atrapan y unos escenarios bien escogidos (la alegre Cádiz cuando encuentra a su amor y la melancólica Lisboa cuando sabe que la volverá a perder) han hecho que devore esta novela.
La fantástica explicación al título nos la da el protagonista: “El síndrome de Mowgli, es cuando estás en un lugar rodeado de gente y de pronto te sientes solo, como si fueras invisible, como si nadie pudiera verte ni tocarte, cuando te gustaría ser parte de algo pero descubres que nunca podrás formar parte de nada... Es, en definitiva, la desubicación, la falta de pertenencia, el deseo de ser aceptado por los demás y al mismo tiempo darse cuenta de que es imposible”
Con este libro recibió el XVII Premio Internacional de Novela Luis Berenguer (2008)
Esta reseña fue publicada originalmente en el blog Sol de membrillo.



© Andrés Pérez Domínguez, marzo de 2012





Comentarios

  1. Es realmente la portada que más me gusta de todos tus libros, si me permites la confianza, y además no sé por qué, pero me atrae terriblemente. Estoy a medias con El mapa del cielo, pero no he podido resistir la tentación de empezar a leerlo porque encargué la edición de bolsillo y me llegó hace unos días, así que he empezado con esta aventura de Montaner y me está cayendo bastante bien. Así que difícil encrucijada ahora... Saludos

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  2. Pues te agradezco el comentario sobre la cubierta, Alicia. Es un debate interminable sobre esta novela: si la cubierta es la adecuada o no. A mí también me gusta mucho. Pero me gusta más la de El factor Einstein, por ejemplo.
    Y, respecto a El mapa del cielo, pues como veas. Puedes leer las dos a la vez o primero una y después otra. Félix J. Palma y yo, además, somos buenos amigos. Seguro que sonreirá al leer tu comentario. Igual que yo. Ya me dirás si te ha gustado El síndrome de Mowgli. En la parte derecha del blog, puedes encontrar entrevistas en la radio y en la tele sobre esta novela, además de reseñas.
    Un abrazo,

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  3. Lo acabo de terminar y no sé qué decir!! Me ha encantado!! Todavía ando dando vueltas a los pensamientos de Montalbán en mi cabeza. Es diferente a las otras, creo que lo vi en algún sitio y es realmente cierto, es una novela íntima, esa sensación de destino inevitable, la certeza de tener que arreglar el pasado para poder seguir adelante. Me ha gustado muchísimo.

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  4. Muchas gracias, Alicia. Me alegra que te haya gustado la novela. Es una novela diferente a las otras, pero no tanto, creo: tal vez la época, pero las pasiones que gobiernan a los personajes siguen siendo las mismas.
    Un abrazo,

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  5. "Tout ça change, tout c'est la même chose" Por más que todo cambie, al final todo es lo mismo, es un dicho francés de la Rev. Francesa creo, que se me ha venido a la cabeza. Las pasiones que nos mueven siempre son las mismas, el amor, la supervivencia, el odio, la venganza.... De todas formas lo fundamental es cómo se cuenta, ha sido un maravilloso descubrimiento.
    Y ahora vuelvo con Wells y con Enma, que los dejé en mitad de una invasión :) Saludos

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