Vuelta al cole
Llevo semanas escuchando las quejas razonables de los padres
por el incremento escandaloso del IVA del material escolar, y hoy ya he visto
en algún informativo las imágenes de la vuelta al colegio de los niños. Mañana
parece que empieza la primera tanda. Los que no tenemos hijos carecemos de esa
ilusión de control del tiempo que tienen los amigos de nuestra edad que
organizan la vida según los horarios de los colegios de sus hijos y las
vacaciones. Y si además trabajas en tu casa y en un oficio con tanto riesgo a
la dispersión y a la indolencia como el mío muchas veces has de pararte un
momento a pensar qué día es. Uno procura mantener un horario fijo y realizar
otras actividades que al menos le permitan no perder el contacto con el mundo
real, anotar los asuntos pendientes y las citas en una agenda para tener
constancia de cierta conexión con lo que está más allá de la ventana del despacho
donde escribes, pero quizá nada sea una prueba más tajante de el curso de la vida
que esas imágenes de los críos entrando en los colegios con maletas nuevas y los
cuadernos y los libros sin estrenar todavía, un curso intacto en el que todo será
posible. Y a mí me encantaría volver a ser un niño cada septiembre.
© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2012


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