Sálvese quien pueda
No sé muy bien quién tiene la razón en el asunto de Repsol en Argentina.
Palabra. Con estas cosas lo fácil es ponerse patriótico, colgar una bandera en
el balcón y entonar el himno como quien canta una saeta. Uno es tan ingenuo o
tan bienintencionado que, a pesar de lo parece tan claramente una agresión a
una empresa española, piensa que alguna razón de peso habrá para que la
presidenta argentina haya tomado esa decisión tan radical. Pero, ya digo,
apenas tengo claro lo que está pasando, y mientras más periódicos leo o más
telediarios me trago, más dudas me asaltan. Sin embargo, cada vez me aferro más
a una certeza, no puedo evitarlo, y esa convicción, qué quieren que les diga,
me irrita. Hay un conflicto entre España y Argentina. Y supongo que antes o
después se resolverá de alguna forma. Eso es obvio, dirán ustedes. Pero, decía,
tengo una certeza: por muchas declaraciones de apoyo, palmaditas en la espalda,
frases de consuelo y milongas varias (perdónenme la metáfora facilona) desde los
demás países de la Unión Europea, al final los españoles nos vamos a quedar
solos en la reivindicación de los derechos de Repsol en Argentina. A la hora de
la verdad nadie va a hacer por España nada en contra de sus propios intereses,
cada país va a lo suyo, y por mucho que queramos engañarnos, cuando un barco se
hunde al final lo único que vale es el sálvese quien pueda. O maricón el
último. Díganme entonces, con tantos intereses particulares (de cada país,
quiero decir) muchas veces contrapuestos, de qué diablos nos sirve estar dentro
de la Unión Europea más que para sacrificarnos, hacer los deberes y cruzar los
dedos para que Ángela Merkel decida pasarnos de curso con un aprobado raspado o
suspendernos. Que sí, que somos Europeos. Ya lo sé. Estudié geografía en el
colegio.
Pero que alguien me explique por qué ningún político con cierto peso
parece tener el valor de ser el primero en afirmar sin ambages que con la
peseta al menos tendríamos menos trabas para intentar salir adelante.
© Andrés Pérez
Domínguez, abril de 2012



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Abrazos,