Gregorio León, el chulillo de Murcia. Tour de El silencio de tu nombre XIII (Murcia)



Murcia va a ser una de los destinos más especiales del tour de El silencio de tu nombre. Resulta imposible lo contrario. Estoy agotado. Me he levantado a las cinco de la mañana, no he parado en todo el día y cuando llega el tren a Murcia son casi las diez de la noche, pero nada más ver a Gregorio León esperándome en el andén se me instala una sonrisa en la cara. Hace un par de años lo llamé para preguntarle si no le importaba que le pusiera su nombre a un personaje de El silencio de tu nombre, y aceptó encantado. Y por mucho que mi amigo ahora repita que convertirlo en un héroe de mi última novela haya sido un regalo maravilloso, soy yo quien debe estar agradecido. Sin aquella libertad que el Gregorio León de verdad me dio para trabajar no hubiera sido posible crear al Gregorio León de ficción, que no es más que mi colega murciano reconvertido en periodista deportivo de los años cincuenta y espía comunista que va recorriendo clubes de alterne en Madrid mientras trata de averiguar lo que le ha sucedido al capitán Navarro.
Pero yo estoy convencido de que el Gregorio León de verdad, el escritor, el periodista deportivo de Onda Regional de Murcia se parece tanto al otro, al personaje, que acaso cueste adivinar dónde empieza uno y dónde termina el otro. Los dos tienen pinta de chulillo con un corazón que no le cabe en el pecho, son impulsivos, noblotes, y con el coraje suficiente para no agachar la cabeza a las primeras de cambio. Pero, sobre todo, los dos Gregorios son leales. El amigo al que querrías tener a tu lado cuando las cosas se ponen feas en un callejón oscuro. Ayer escuché al Gregorio León real, muy enojado, cantar las cuarenta a un colega periodista que no se había decidido a entrevistarme.
Me gustaba verlo tan contento cuando paseábamos por las calles de su ciudad. Raro es el sitio donde entras con Gregorio León en Murcia y no se acerca alguien enseguida para saludarlo con afecto. Lo veía contento, decía, porque su peripecia en la ficción se ha multiplicado en miles de libros y a los lectores les encanta su personaje. A las lectoras, más todavía. Otro motivo más para que mi amigo Gregorio León esté contento. Muy mal lo tiene que hacer para que a partir de ahora no hagan cola en la puerta de la radio para conocerlo un montón de mujeres de bandera. Me grabó una entrevista que no la pondré aquí hasta que se emita, pero os puedo asegurar que me encanta. Un personaje que habla con el autor. Pero yo prefiero creer que, cuando estábamos en el estudio, éramos el Gregorio León de la ficción y el capitán Martín Navarro comentando El silencio de tu nombre. Sí os puedo dejar esta otra que me hicieron sus compañeros del programa cultural de la tarde.

Oscurecía ya en Murcia y había empezado a llover. Yo estaba agotado, y creo que Gregorio también. Todo el día dando tumbos. Comida con su amigo Diego Pedro y Vega Cerezo, la comercial de Random House. A Vega la conocí ayer, pero a Diego Pedro ya lo conocía de otra vez en Murcia. Da gusto hablar con él de cine y de muchas cosas. Es lo que pasa con la gente inteligente y sensata. Además, cuánto nos reímos los cuatro durante la comida. Lo siento. No puedo decir por qué. O no debo. Y por la tarde otra entrevista más, en la SER, con Lucía, otra vieja conocida de Murcia. De allí corriendo para Mula, donde tenía un encuentro con mis amigos del club de lectura de la librería Caballero. Ya estuve allí con El violinista de Mauthausen hace tres años. Óscar Oliveira y yo lo pasamos tan bien que siempre quise volver, y anoche fui con Gregorio. Me acordaba de las caras de casi todos. Lo pasé bien con ellos. Los lectores son los que siempre te dicen la verdad: lo que les ha gustado de tu libro y lo que no. Lástima que no nos pudiéramos quedar mucho tiempo cuando acabamos. 
Esta mañana muy temprano me recogía Vega Cerezo para llevarme al aeropuerto de Alicante. Valga esta entrada al menos para darle las gracias. Después de dos aviones y unos cuantos kilómetros llego a casa. Tengo que procesar tanta información que sale sobre mí estos días que no doy abasto. Espero irlo solucionando poco a poco. El lunes vuelvo a marcharme unos cuantos días. Pero eso ya os lo contaré.


Comentarios

  1. La segunda foto es la comida que Bishop invita a todos en la estación de Madrid? Son esos Erika y Martín? jaja

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