Zigzag en Andalucía. Tour de El silencio de tu nombre VIII (Córdoba)



No acostumbro a trasnochar cuando estoy de viaje porque, aunque me acueste a las tantas, me despierto muy temprano. Puertas de habitaciones que se cierran de golpe, grifos abiertos al otro lado de la pared, el rumor del tráfico de la calle aunque sea catorce plantas más abajo. Pero merece la pena madrugar para ver las vistas del puerto del Málaga antes del amanecer. A las nueve ya estamos en el AVE camino de Córdoba. Por la mañana hace fresco, luego caen unas gotas, por la tarde tengo que ponerme las gafas de sol y ahora, cuando tecleo esta entrada, de nuevo en el tren, el sol está a punto de ponerse y ha vuelto a refrescar. Han sido unas cuantas horas provechosas, con muchas entrevistas. Para eso hemos venido. La primera, con José Antonio Luque, en Canal Sur, quien además de entrevistarme para la radio también me ofrece grabar algo para la tele. José Antonio, como la mayoría de los periodistas, me recuerda por El violinista de Mauthausen.  Es curioso lo de esta novela. Cuando se publicó nadie podría haber aventurado el recorrido tan largo que tendría, que sería leída por mucha gente y que el título sería recordado incluso más que el del autor. Eso me gusta. 
Luego nos vamos pitando a Onda Cero, y de allí a Punto Radio. María, de Edere, siempre tan eficiente, teléfono en mano, reajusta la agenda cuando nos retrasamos o nos adelantamos, o busca un hueco imposible antes de que volvamos a la estación porque alguna entrevista no la han confirmado hasta esta misma mañana. Enseguida nos acercamos a la redacción de El día de Córdoba, donde un viejo conocido de los tiempos de La clave Pinner, Félix Ruiz Cardador, me entrevista. A Félix lo conocí en Málaga, hace casi ocho años. Ahora es jefe de Local. Es lector mío y sabía que su entrevista iba a ser especial. Me quedé corto. Además de conocer bien mi obra es un periodista con las antenas bien orientadas, y eso se nota.  Luego tenemos una entrevista en la tele, en Onda Mezquita. Me hubiera gustado grabarlarla para enseñárosla, pero pudo ser. Espero que me la manden porque me gustó mucho y me apetece verla. Comemos en la plaza de las Tendillas, donde recuerdo haberme dejado retratar hace casi tres años por el fotógrafo de ABC cuando estuve en Córdoba con El violinista de Mauthausen. Después de comer tenemos una entrevista muy agradable con Javier, también de ABC. Luego nos vamos a la SER para la última entrevista del día, y antes de coger un taxi para ir a la estación nos damos un paseo hasta la Feria del Libro Antiguo porque hemos quedado allí con el fotógrafo de ABC para que inmortalice.  Ahora zigzagueamos de nuevo por Andalucía, camino de Granada. Son más de dos horas de tren. Voy a llegar agotado. Pero quién es capaz de recalar en Granada y meterse en el hotel en lugar de dar un paseo, aunque se le caigan los párpados, aunque de tanto hablar ya se le haya quebrado la voz. Es lo que pasa, que a pesar de lo que decía al principio cuando estoy de viaje siempre me acuerdo más tarde de lo que debería.

Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2012

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