La ropa de por si acaso. Tour de El silencio de tu nombre II



Tengo la maldita manía de meter ropa de sobra en la maleta cuando voy de viaje: la que estoy seguro, o casi, de que me voy a poner, y la de por si acaso. Son apenas tres días, pero además de las mudas pertinentes traigo cuatro camisas, un par de camisetas y dos chaquetas. Pero en Barcelona estos días hace tanto calor como en Sevilla y la chaqueta es un estorbo que hay que llevar colgada del brazo mientras recorres la ciudad de entrevista en entrevista, siempre pendiente de ella al bajar de un taxi para que no se te olvide. 
Desde muy temprano estoy con Irene, la chica de prensa de Random House en Barcelona que se va a encargar de acompañarme en los encuentros con los medios. Un estudio de radio a primera hora para grabar, y después de una rápida visita de cortesía a mi agente voy a la imponente sede de la editorial en Travesera de Gracia porque allí van a llamar de un par de programas de radio para entrevistarme y luego a comer con un viejo conocido de otras promociones, Xavi Borrell, quien, mientras el camarero va poniendo el primer plato en la mesa me graba unas preguntas para la radio. Justo después de almorzar entramos en los míticos estudios de Onda Rambla. Me siento para que me entrevisten y no puedo evitar pedir a Irene que me haga una foto. 
Por la tarde viene a entrevistarme otra periodista a la que también conocí en otra promoción, Patricia Tena, con la novela ya leída y ese entusiasmo capaz de desarmar al más antipático. Nos hicimos unas fotos y ha quedado en mandármelas. Pero aún no las tengo y no las puedo poner. También viene el fotógrafo de EFE. Con un movimiento de experto ajusta el diafragma y el obturador y, chas, chas, chas: le bastan tres o cuatro fotos para dar el trabajo por terminado. Buen conocedor de su trabajo, me pide que no pose, que lo mire de una forma natural. Yo obedezco. Siempre me gusta dejarme guiar por los que saben más que yo.
Cae la tarde cuando me marcho con Alicia Martí a Badalona para una entrevista en la tele. Llevo desde muy temprano hablando y bebiendo agua sin parar. Lo habitual cuando estás de promoción. Estoy agotado, pero yo seguiría haciéndolo hasta media noche. De madrugada incluso. He venido a Barcelona para eso, para hablar de mi novela, y me ha gustado verla por pilas en las librerías, recién salida de las cajas. Y sólo por entrar en el plató para sentarte junto a una presentadora tan guapa merece la pena el viaje a Babalona. 
Es tarde ya cuando me pateo la ciudad buscando un lugar donde cenar. Tengo la voz cascada de tanto contar la novela, pero ya no tengo que volver a abrir la boca. Mañana me quedan unas cuantas entrevistas antes de coger el AVE de vuelta a Sevilla, y estoy cansado. Muy cansado. 
Las dos chaquetas y las camisas de por si acaso siguen colgadas en el armario. Mañana tendré que volver a cargar con ellas. Quizá no debería haberlas traído.

Andrés Pérez Domínguez, octubre de 2012







Comentarios

  1. ya eres todo un veterano en esto de ir de promo! sabes dosificarte y sabes lo largo que es, así que mucha fuerza, del resto vas sobrado! un abrazo

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  2. Yo también soy de esas que llenan la maleta con ropa que al final no llegas a utilizar por el por si acaso, prefiero que me sobre a que me falte. Vaya vértigo que da sólo con leerte la agenda del día, dura mucho tiempo una promoción?? Que te vaya muy bien por ahí arriba. Por cierto acabo de conseguir un ejemplar en el sorteo de Beta, increíble! Iba a comprar el libro esta misma tarde, es la primera vez que me toca algo en un sorteo. Saludos desde el Sur!

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  3. Bueno, ya estoy de vuelta, y el lunes, más...
    Abrazos,

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